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28 de Feb de 2020

Hípica

Hípica, una afición ligada a la construción del Canal

Fueron los norteamericanos y los antillanos, principales ejecutores de la vía acuática; los ingleses constituyeron las carreras de caballos.

La afición por la hípica en Panamá data de finales del siglo XIX, cuando inmigrantes norteamericanos y antillanos llegaron al país, quienes por tradición inglesa llevaban en sus venas por sapiencia y vocación el fuego sagrado de las carreras de caballos.

En esta etapa evolutiva participaron varios connotados caballeros de Estados Unidos, nacionales e inmigrantes antillanos y de otros países, quienes organizaron las competencias antes mencionadas, que empezaron como pasatiempo.

Según nuestras investigaciones, llevadas a cabo en la hemeroteca, el centenario diario Star & Herald en un artículo denominado ‘Hablemos de Hípica’, da cuenta de los pasos iniciales y su desenvolvimiento que tuvo la hípica en suelo panameño desde el siglo antepasado.

Igualmente existen testimonios escritos en La Estrella de Panamá donde el cronista informaba que en 1880 en el sector de Tumba Muerto, antiguo camino de la Lotería, se celebraron competencias.

Otro anuncio publicado en el Star & Herald del 14 de agosto de 1922 del Juan Franco Park, invitaba a la afición a asistir ese día a la cartilla hípica, a escasas semanas para inuagurarse debidamente organizada la actividad hípica en Panamá, el 15 de octubre de 1922.

Dichos artículos y anuncios publicitarios, reales y veraces, en dos lejendarios y tradicionales medios escritos, constituye la primera comprobación formal de la existencia de actividad hípica en esas épocas.

En el aspecto cronológico, podemos señalar que desde 1901 a 1912 las competencias hípicas tuvieron como su más conspicuo escenario, la Avenida Central, otrora conocida como la Calle Real.

Dicha carreras se desarrollaban desde el Parque Catedral hasta el sector denominado ‘La Quebrada’, entre las Calles J y 18 Este.

El sector de Bella Vista, que se conocía en aquel tiempo com ‘Peña Prieta’, surgió como escenario de competencias hípicas en los alrededores del año 1913.

Otras pistas conocidas fueron la Avenida Perú en 1912, donde se corrían ‘Match Race’, y en las playas de Bella Vista también se corrieron interesantes cotejos.

La provincia de Bocas del Toro y Colón vivieron el fervor de la hípica, con equinos y jinetes de Jamaica.

El Blair Park de Bocas del Toro, fue el primer hipódromo que hubo en nuestro país y que estaba ubicado en la finca de la familia Surgeon, en Bocas del Toro, allá por 1908, construido en una pista de grama y la caseta de los comisarios que certificaban los triunfadores en estos eventos.

El "Blair Park" tenía sistemas de apuestas, Programa Oficial y era privado. El nombre le fue puesto en honor a uno de los Gerentes de la entonces United Fruit Company.

Bocas del Toro fue la provincia pionera en la hípica nacional.

Las calles colonenses también fueron escenarios de muchas competencias entre caballos, iniciandose en los alrededores del año 1912. Desde aquella época, competían mas de dos ejemplares, llegando hasta siete por carrera.

Con relación al desarrollo de la hípica en la Ciudad de Colón, hay un dato muy importante relativo a los jinetes que montaban los ejemplares.

La mayoría llegaban de incógnito desde Kingston, Jamaica, llegando primero a Bocas del Toro en los barcos de la Cía. Frutera y luego eran llevados en barcos de cabotaje a esa ciudad.

Este hecho parece poner de relieve las primeras manifestaciones de las importaciones de ejemplares de carrera en nuestro medio.

Años más tarde, hubo otro hipódromo en Balboa que se llamó ‘Carioca Park’. También existió uno en Aguadulce.

De acuerdo a relatos obtenidos de varias fuentes del interior del país, era tradicional la celebración de carreras de caballos en los campos, las cuales eran denominadas ‘parejas’, en vista de que solamente competían dos ejemplares.

En esos eventos participaban caballos de distintos dueños, provenientes de diversos caseríos y campos, los cuales eran llevados por sus propietarios y los vaqueros durante las fiestas patronales.

Algunas otras pistas callejeras a lo largo y ancho de la república sirvieron de escenario para las competencias hípicas, hasta la organización formal de dicha actividad, que culminó con la inauguración del Hipódromo de Juan Franco el 15 de octubre de 1922, bajo el tutelaje del Club Hípico de Panamá, cuyo nombre en ingles era ‘Panama Jockey Club’.

La presencia de reconocidos látigos y ejemplares de muchos países alternaron por 34 años en esta plaza.