25 de Feb de 2020

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“El fútbol y las drogas, son los negocios más peligrosos del mundo”, me reveló Vélez en una tertulia de café aquella tarde de 1996; époc...

“El fútbol y las drogas, son los negocios más peligrosos del mundo”, me reveló Vélez en una tertulia de café aquella tarde de 1996; época, cuando nuestra selección disputaba la clasificación al Mundial de Francia 98.

La revelación de aquel alto funcionario de INTERFOREVER SPORTS (hoy TRAFICC) me motivó a tratar de conocer mucho más sobre las actividades bursátiles de mi disciplina deportiva preferida.

Hoy estoy convencido que Libardo Vélez me había revelado una aterradora verdad: los escándalos financieros del balompié en todo el mundo, no dejan ninguna duda que estamos en la era de la COSA NUOVA, la versión corregida y mejorada de la tristemente célebre COSA NOSTRA.

Tanto la COSA NOSTRA como la COSA NUOVA, como cualquier sociedad secreta del crimen organizado, está cimentada en las más modernas técnicas de dirección empresarial, desde la organización, planificación y coordinación de sus actividades, hasta la ejecución y control de los resultados.

El caso Hay Pino tiene matices al estilo de la COSA NOSTRA: chantaje, extorsión, rufianismo y, también matices de la COSA NUOVA, a través del estilo sofisticado de los agentes de futbolistas.

En medio de estos matices, pareciera que no existe Dios ni ley que pudiese detener esta lacra. Tanto en la organización de la COSA NOSTRA como en el de LA COSA NUOVA, existen niveles jerárquicos: padrino, capos, lugartenientes, consejeros, capitanes y soldados.

En el supuesto caso de que existiese Dios y Ley en el fútbol panameño, entonces roguemos que lo del CASO HAY PINO sólo sean matices y no algo más de las acciones de una sociedad secreta.

Si existiese Dios y Ley, seguramente nuestras súplicas serán escuchadas para que nuestro fútbol no alcance ningún nivel jerárquico es estas tenebrosas organizaciones. Así sea.