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21 de Oct de 2020

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Fricción entre Sasso y Saladino

Hay un viejo pero sabio refrán que pregona: “cuando el río suena es porque piedras trae”. Pues, fue llamativo que el Dr. Ricardo Sasso, ...

Hay un viejo pero sabio refrán que pregona: “cuando el río suena es porque piedras trae”. Pues, fue llamativo que el Dr. Ricardo Sasso, Presidente “autoritario” de la Federación Panameña de Atletismo, dejó entrever públicamente que había una especie de “fisura” de lo que parecía ser una relaciones cercanas y de confianza entre él y el campeón mundial olímpico de salto de longitud, Irving Saladino. Esto me recordó de otra frase que dice: “Todo lo que brilla no es oro”. Sasso dijo a toda voz: “Saladino no responde a mi llamadas telefónicas, desconozco su paradero, plan de entrenamiento, etc. Agregó que al parecer residía en la capital, no entrena con Florencio Aguilar”. Dejó entrever que tenía un representante en la capital, y que estaba en violación con las reglas de la IAAF. En este espacio en repetidas oportunidades, pregunté sobre el representante de Irving Saladino, y el propio Sasso ignoró la Regla 19 de la IAAF y lo mantuvo como secreto de Estado.

Todo esto hizo obligante que realizara una investigación periodística para “conjugar” los pedacitos de este crucigrama para tratar de entender lo que está en el trasfondo de esta “ruptura” de unas relaciones que parecían armónicas y a largo plazo. Se incurre en un error garrafal de creer que el atletismo nacional se circunscribe a Irving Saladino, Jhamal Bowen, y Alonso Edwards, ignorando que se trata de un deporte con 24 modalidades de hombres y 23 de mujeres. Se firmó un contrato con un Casino por $50,000.00 en donde Saladino recibió $25,000.00, y la otra mitad era para la FEPAT expresamente según informaciones obtenidas, “para el desarrollo del atletismo a nivel nacional”. Al transcurrir dos años, surgió cierta inquietud por el uso de estos fondos. Es más, se afirmó que Colón, ciudad natal de Saladino, solo recibió $600.00 de esa cifra, y otras provincias $300.00. Hay informaciones de que la FEPAT utilizó parte de este dinero para pagar alquiler de su local. En buen español, no se ha visto, ni hay informes de la utilización de esos fondos.

Esto quizás produjo un distanciamiento entre Sasso y Saladino en cuanto al manejo de sus asuntos comerciales. Irving recurrió al Dr. Milton Alvear, de Colón, quien lo ayudó al inicio de su carrera, indicando que necesitaba una persona de confianza para ayudarlo en todos sus negocios comer- ciales. El Dr. Sasso se opuso, alegando que la FEPAT era su representante legal, y que tenía que estar detrás de todos los negocios de Saladino. Con esa arrogancia y estilo dictatorial del presidente de la FEPAT, en vez de promover el diálogo y explicación de los Artículos 1 al 5 de la Regla 19 de la IAAF (Representantes de Atletas), amenazó con suspender al Dr. Alvear por 5 años, alegando que sin consultar se hizo representante de Saladino. Por considerar que el Dr. Alvear era de su entera confianza, Irving le solicitó asesoramiento especialmente sobre el uso de su imagen, antes de firmar algunos contratos. Se dice que el galeno no ha negociado ni firmado esos contratos. Pregunto: ¿por qué no le hizo esa consulta al Dr. Sasso? ¿Sería por desconfianza? Se informa que el representante legal de Saladino en Panamá es el Lic. Rubén Moreno, apodado “Califa”.