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12 de Aug de 2020

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El amor al fútbol

Como era de esperarse, la eliminación de la Copa de Oro a mano de Estados Unidos trajo más críticas contra el que siempre paga el pato q...

Como era de esperarse, la eliminación de la Copa de Oro a mano de Estados Unidos trajo más críticas contra el que siempre paga el pato que es el entrenador. Gary Stempel en las últimas semanas estuvo en el hit-parade porque no quería incluir como titular a Luis Tejada, quien marcó dos goles en 15 minutos ante Nicaragua.

Esto demuestra el amor en sentido figurado que existe entre los entrenadores y ciertos jugadores se da en todas la latitudes. Stempel mantuvo un romance de esos de nunca acabar con José Luis Garcés, quien tiene una gran cola de paja y que sus actos indisciplinario demuestran que es un árbol que nació torcido y nadie ni nada lo enderezará. Garcés, que dejó su club en Europa, estuvo perdido de la prensa y le perdonaron los pecados en la selección fue la ficha preferida de Stempel en la Copa de Oro y contra todos los pronósticos fue alineado pese a que la banca estaba llena de delanteros esperando una oportunidad como Nicolás “Yuyo” Muñoz, que se quedó vestido y alborotado.

El otro amor de Stempel fue Armando Gun, quien a mi juicio no debía estar ni entre los 23 que viajaron a Estados Unidos y que fue el causante directo de dos derrotas dolorosas; la primera ante Guadalupe y la última ante los norteamericanos al cometer dos errores imperdonables para la zaguero como lo son bajar la pelota con el pecho en el área y no calcular bien la pelota para despejar.

No se trata de hacer leña del árbol caído. La verdad ya estamos cansados de tropezar con la misma piedra varias veces. Ahora este amor entre entrenadores y jugadores no es solo de los que trabajan en el fútbol local, porque si recuerdan Eugenio “Cheche” Hernández, también tenía sus mimados y uno de ellos era el volante Engi Mitre, que también fue cuestionado por sus actuaciones que causaron malos resultados.

Otra cosa que quiero repudiar es la actitud de algunos jugadores contra los árbitros después del juego ante México por haber cobrado un clarisimo penal. No sé qué les pasó son viejos en este negocio y sabían que tenían que jugar impecables porque para vencer a los anfitriones se necesitaba más que suerte durante los 120 minutos que demoró el juego.

Ahora Panamá a parte de los parpadeo de los defensas volvió a hacerle un partidazo a los norteamericanos que pasaron muchos momentos de angustia, sobre todo tras el gol de Blas Pérez, pero bueno ya eso forma parte de la historia y tendremos que seguir batallando para que los mexicanos y gringos nos consideren rivales de alto nivel. La pregunta ¿es qué viene ahora? La atención está centrada si se mantiene Gary Stempel o no con el seleccionado, pero la verdad en el fondo eso no tiene mucho valor porque volveremos a competir en torneos oficiales dentro de dos años por lo menos y eso debe dar tiempo para que la Fepafut ordene la casa y se planifique mejor cada paso después de varios fracasos contundentes.