Permisos de construcción aumentan 3.6%, pero los proyectos nuevos caen 9.0 %

  • 11/01/2026 00:00
Los permisos aumentan en valor, impulsados por proyectos no residenciales y concentrados en el distrito de Panamá, mientras el área construida se reduce, evidenciando mayor costo unitario, menor extensión territorial y un impacto desigual en el interior del país, según cifras del INEC

De enero a noviembre de 2025, el valor de las construcciones, adiciones y reparaciones, medido a través de los permisos de construcción, registró un aumento de 3.6 % ($915,229 millones), comparado con igual periodo del año 2024 ($883,737 millones), en contraste el área en metro cuadrado (m²) de los proyectos particulares nuevos se desplomó 9.0 % (1,389,953) con respecto al año previo (1,528,119).

Desde el punto de vista económico, este comportamiento evidencia una disociación entre el valor de la inversión y el volumen físico de la actividad constructiva, lo que sugiere un proceso de ajuste estructural del sector, orientado hacia proyectos de mayor valor agregado, mayores costos unitarios y menor extensión territorial.

Así lo constatan las cifras preliminares de los principales indicadores económicos mensuales que publica el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC) adscrito a la Contraloría General de la República de Panamá.

De acuerdo con el reporte mensual, el aumento en los permisos de construcción se observó, principalmente, en los no residenciales 20.1 %, por el contrario disminuyó en los residenciales, -4.2 %. Este contraste sectorial refleja una mayor tracción de la inversión vinculada a actividades productivas, comerciales y logísticas, y en menor proporción en el segmento habitacional posiblemente por mayores restricciones asociadas al financiamiento, la demanda y la ejecución de políticas públicas.

El informe preliminar destaca un incremento en los permisos, especialmente, en el distrito de Panamá, 33.0 %. Por el contrario, cayó en los distritos de Colón (-0.4 %); Aguadulce, Chitré, David, La Chorrera y Santiago (-46.1 % de forma agrupada); y Arraiján (-56.8 %). Este comportamiento territorial confirma una alta concentración de la actividad constructiva en el eje metropolitano, lo que limita el efecto multiplicador del sector en el interior del país y profundiza las brechas regionales en términos de inversión, empleo y dinamismo económico.

En cuanto a las construcciones particulares nuevas, éstas incluyen proyectos residenciales y no residenciales registrados de algunos municipios en la República (-9.0 %), y se excluyen las obras estatales.

Según el informe del INEC, el área de construcción (m²) bajó en Colón (-64.6 %), en los distritos agrupados de Aguadulce, Chitré, David, La Chorrera y Santiago (-0.9 %); y Arraiján (-56.7 %). Por su parte, ascendió en el distrito de Panamá (41.7 %), lo cual confirma que el crecimiento del sector no es homogéneo y responde a una dinámica altamente localizada, con implicaciones directas sobre la distribución del empleo y la actividad económica regional.

En total, el área por m² de construcciones nuevas residenciales cayó -26.3 %, mientras que los no residenciales se incrementaron 36.0 %, durante el periodo acumulado hasta noviembre del año pasado.

Este resultado consolida un cambio en la estructura del sector construcción, donde los proyectos no residenciales se posicionan como el principal motor de crecimiento, en línea con la evolución del modelo económico panameño, basado en servicios, logística e infraestructura productiva.

Perspectivas de la Capac

Datos proporcionados por la Cámara Panameña de la Construcción (Capac) a finales de noviembre de 2025 indican que, pese a las paralizaciones del inicio del año, la economía ha mostrado resiliencia y se proyecta un crecimiento del producto interno bruto (PIB) cercano al 4 %.

Este desempeño macroeconómico sugiere que el sector construcción continúa desempeñando un rol contracíclico relevante, amortiguando choques y contribuyendo a la estabilidad del crecimiento económico.

Previo a las elecciones de la nueva junta directiva del gremio, Alejandro Ferrer destacó que el aporte del sector se mantiene alrededor del 16 % del PIB, consolidándose como motor de crecimiento, empleo formal y dinamización de actividades conexas como manufactura, logística, banca y mercado inmobiliario.

Detalló que en el ámbito privado, la actividad mantiene un crecimiento moderado en proyectos residenciales, comerciales, industriales y turísticos.

Este crecimiento moderado es consistente con un entorno de cautela en la inveersión privada, influido por factores de financiamiento, costos y certidumbre regulatoria.

El gremio constructor subrayó que este comportamiento responde, en parte, a la Ley 481 de 2025, que ha aportado estabilidad al mercado y ha sostenido la demanda habitacional mediante el programa de interés preferencial; y sostuvo que el acceso a vivienda es fundamental para miles de familias.

Al mismo tiempo, enfatizó en la importancia de reconocer oportunamente los créditos fiscales a la banca por el interés preferencial, recordando que la sostenibilidad de este mecanismo depende del cumplimiento del Estado, pues los retrasos afectan la colocación de créditos y la estabilidad del mercado.

Desde una perspectiva económica, este punto resulta crítico, ya que los retrasos fiscales introducen distorsiones en el sistema financiero y generan efectos contractivos sobre la inversión y el consumo.

Otro elemento que incide en la estabilidad del sector, según dijo, es el cumplimiento de los pagos que el gobierno adeuda a contratistas y proveedores de obras públicas, puesto que los retrasos generan presiones de liquidez, ralentizan el inicio de nuevas obras y dificultan la culminación de proyectos ya en ejecución, afectando directamente la actividad económica y el empleo.

La Capac destacó el avance de proyectos estratégicos bajo el modelo de Asociaciones Público-Privadas (APP), esenciales para cerrar brechas de infraestructura. Mencionó la Panamericana Este, en construcción desde junio, y la Panamericana Oeste, próxima a fase final de licitación, ambas claves para mejorar movilidad, fortalecer la competitividad y dinamizar la economía regional.

Estas iniciativas representan un impulso relevante para la inversión pública y privada, con potencial para generar empleo y fortalecer la competitividad sistémica del país.

El sector construcción formal emplea a más de 149,000 trabajadores, equivalentes al 8 % del empleo formal, y enfrenta el reto de elevar su productividad mediante capacitación técnica, certificación de oficios y adopción de metodologías como BIM, prefabricación y digitalización de procesos.

La productividad emerge, así, como un factor determinante para sostener el crecimiento del sector en un entorno de mayor competencia y presión sobre costos.

Para el gremio existen oportunidades importantes para impulsar la actividad en 2026, entre ellas la digitalización administrativa, la modernización del aparato estatal y el fortalecimiento de las cadenas de suministro locales, los cuales son elementos que, junto con un marco regulatorio más eficiente, permitirán crear mejores condiciones para la inversión y el desarrollo de nuevas obras.

Según estimaciones nacionales e internacionales, la economía panameña podría crecer alrededor del 4 % en 2026, mientras que la construcción podría superar el 5 %, impulsada por infraestructura sostenible, vivienda y una mayor actividad industrial.

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