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11 de Dec de 2019

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Las escopetas también son cosa de chicas...y grandes

Para demostrarlo están la brasileña Janice Teixeira y la mexicana Cinthya Clemenz, de 57 y 19 años respectivamente, quienes llegaron a Lima a representar a sus países

Las escopetas también son cosa de chicas...y grandes

Aunque en los controles del aeropuerto aún se sorprendan de que el estuche largo que cargan en la espalda no contenga un violín, sino una escopeta, para las atletas de tiro que participan en Lima 2019, este es un deporte "que no tiene género" y tampoco edad.

Para demostrarlo están la brasileña Janice Teixeira y la mexicana Cinthya Clemenz, de 57 y 19 años respectivamente, quienes llegaron a Lima a representar a sus países en un deporte donde la presencia masculina en la competencia es sumamente mayor (31) a la femenina (14).

"Las personas muchas veces piensan que porque somos mujeres no podemos usar una escopeta, pero la escopeta es como una raqueta de tenis, como una bola de fútbol", dijo a Efe este lunes la veterana Teixeira, tras participar en las clasificatorias de tiro de fosa en Lima.

Para Teixeria, quien llegó al tiro deportivo tras antes pasar por el voleibol y el remo, se trata de un deporte "muy bueno" que las mujeres se están perdiendo por, muchas veces, "asociarlo al peligro".

Muy por el contrario, para Teixeira, primera medallista panamericana de su país en tiro de fosa, se trata de un deporte en el que las mujeres pueden destacar o superar a los hombres, por algunas cualidades que poseen como ser "muy precisas".

Sin embargo, según agregó la atleta, requerirá también de que dejen de hacer "400 cosas al mismo tiempo", como están acostumbradas, para tener menos cosas a su alrededor y así poder prestar atención únicamente al tiro.

Un trabajo en el que Teixeira espera colaborar tanto en su país como en Sudamérica cuando pase al retiro, lo que hará cuando culmine su participación en Lima 2019, y tras 20 años de práctica competitiva del deporte.

"Tengo voluntad de parar, no por la edad, sino porque quiero ayudar a los nuevos", explicó Peixeira, quien aseguró que su buena visión le permitirá seguir en la práctica de tiro, aunque "ahora desde la parte más alegre" que es tan solo disparar, y "sin el sufrimiento" que significa competir y no siempre poder dar un triunfo a tu país.

Una experiencia que recién empieza a vivir la mexicana Clemenz, quien con tan solo 19 años se quedó a escasos tres puntos de clasificar a la final de tiro de Lima 2019.

"Estoy todavía muy chica, así que tengo tiempo de mejorar", dijo a Efe este lunes la joven atleta natural de Guadalajara, quien inició su camino con la escopeta en mano y los ojos puestos en un disco o plato con tan solo 14 años, cuando su padre le ofreció hacer una prueba.

"Una vez rompí mi primer disco, me quedé", contó Clemenz sobre sus inicios en el deporte que consideró es en el que "menos importa el género" porque le ha tocado "ser o ver a niñas que tiran mucho mejor que los hombres y quedan en mejores posiciones".

Pese a ello, reconoció que hasta hace poco el tiro hacía diferencias significativas entre hombres y mujeres en las competencias, como que "los hombres tiraban 125 discos, mientras que las mujeres solo 75".

"Poco a poco nos dan más igualdad", aseveró Clemenz.

La limitación en los recursos es también otra dificultad para las atletas de tiro latinoamericanas, quienes no se pueden dar el 'lujo' de practicar todos los días por los altos costos de los cartuchos, que pueden costar alrededor de 50 dólares por entrenamiento diario, sin contar el precio de los discos y las escopetas.

Por ello Clémenz ha decidido iniciar la carrera universitaria de Negocios Internacionales, porque si bien "ama el tiro" y no se imagina "viviendo sin él", es consciente de que es un deporte caro que le exige tener "una buena carrera para solventarlo".

"Me voy a dar un descanso después de esto para enfocarme en los estudios. Tengo que tener un balance, poder tener una cosa para poder tener la otra", concluyó.