Retadora del boxeo, las pasarelas y las leyes

PANAMÁ. Aunque no abundan las historias de los ex boxeadores panameños que han ingresado a la universidad para asegurarse un futuro, má...

PANAMÁ. Aunque no abundan las historias de los ex boxeadores panameños que han ingresado a la universidad para asegurarse un futuro, más allá de las ganancias por los títulos obtenidos, son un ejemplo de vida.

Algunos de estos casos son el Panamá los de los ex campeones del mundo Víctor Córdova, quien, con una innegable dosis de sacrificio, se hizo abogado y al saber que las mieles del triunfo deportivo no las iba a poder disfrutar por siempre.

Son visibles los casos de púgiles en el exterior como el del ex ídolo de pugilismo el mexicano Humberto “La Chiquita” González, ex campeón minimosca, y quien se empeñó en estudiar y se convirtió en un destacado administrador de negocios.

La boxeadora panameña Damaris Pinock tiene una historia que podría ser la de muchos otros jóvenes que, emulando las historias de superación personal de algunos de sus ídolos, encontró en el deporte una plataforma para su crecimiento personal.

El 6 de diciembre de 2003 peleó por un título del mundo en las 122 libras en Argentina con Marcela Acuña, en pleito que perdió por nocaut técnico, en el séptimo asalto.

Pero para Damaris esa no fue una derrota, sino una falla que se dio en el camino y que le enseñó muchas cosas.

Ahora entrena con la expectativa de volver a pelear por un fajín orbital, pero con la seguridad adicional que le da el saber que está a punto de gradauarse como abogada de la Universidad de Panamá, en un camino en el que el modelaje de trajes de baño y de ropa deportiva ha sido también una de sus pasiones.

En entrevista en el gimnasio de la Clínica América, Pinock habló de su experiencia, y como reflejo de lo que se puede intentar cuando se tienen la voluntad y el enfoque.

Uno de sus desafíos inmediatos, además del trabajo de grado que emprendió sobre el tema del aumento de las penas en el nuevo Código Penal, es el retomar el ritmo de pelea y tras haberse distanciado de la competición ante las exigencias académicas en la universidad.

De sus hermanos a ninguno le gusta el deporte, y empezó a practicar el boxeo simplemente porque es una disciplina deportiva.

No considera que sea un problema calzarse los guantes, y tampoco le da temor subirse al ring, aunque siente un poco de nervios.

Para su padre nunca fue fácil pensar en que su hija iba a pelear.

“Luego de la derrota en Argentina mi padre me pidió tomar precauciones. No obstante su oposición, decidió motivarme”, recordó Pinock, quien es admiradora de púgiles como el estadounidense Floyd Mayweather y el boricua Miguel Cotto.

La púgil destacó que tiene un nuevo promotor, por lo que espera hacer algunas peleas de fogueo antes de tener otra oportunidad titular.

“La oportunidad está ahí”, destacó.

“Siempre pienso en estar bien conmigo misma, y no en quedarle bien a los demás”, aseguró.

Pinock ve en el derecho y las ciencias políticas la oportunidad de probarse. Su meta es de desempeñarse en el derecho penal, aunque también le gusta el derecho comercial.

Considera que Panamá tiene muchas cosas para brindar y por mejorar.

Para Pinock el modelaje ha sido una opción.

Pero en el balance lan boxeadora reconoce que su profesión de abogada es lo más importante.

Le gusta cocinar, pero no para muchas personas.

Pinock reconoce que le gustaria llegar a ocupar un cargo importante.

Considera, sin embargo, que las oportunidades son las que les marcan el camino a las personas, en cualquiera de los desafíos que asuman.

Considera también esencia.l la disciplina y la constancia para que los objetivos se puedan al final alcanzar.

También ve esencial que el todo lo que se haga se emprenda con pasión y metas fijas.

Por eso cree que el deporte ha sido muy importante, porque la ha dado una base.

“El boxeo es un deporte muy fuerte, por lo que hay ponerle todo el empeño”, manifesto Pinock.

“Muchas personas ven el boxeo como un deporte para hombres”, comentó la púgil, quien espera tener la oportunidad de ganar un título en las 126 libras, en la categoría pluma, y para lo cual se prepara intensamente.

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