El pleito que no debió ser

EEn 1974, José Ángel "Mantequilla" Nápoles y Carlos Monzón se midieron por el cetro del argentino (160 libras). Nápoles era el campeón d...

EEn 1974, José Ángel "Mantequilla" Nápoles y Carlos Monzón se midieron por el cetro del argentino (160 libras). Nápoles era el campeón de las 147 libras. Era el mejor del peso pequeño contra el mejor del peso superior. Había 13 libras de diferencia. El cubano sufrió una de las peores palizas de su carrera ante el gaucho. No volvió a ser el mismo. Posteriormente, un mediocre como John Stracey lo noqueó y envió al retiro. 34 años después, aquel episodio boxístico cobra notable vigencia. Esta vez, en el peso welter.

Dos grandes púgiles medirán fuerzas hoy sábado. Oscar De La Hoya, uno de los mejores boxeadores del mundo en los últimos 15 años, tendrá de rival al filipino Manny Pacquiao, considerado uno de los más grandes de la actualidad. De La Hoya ya no es el chico que maravilló al mundo con su gran velocidad de manos y piernas. Pero aún con sus 35 años, posee suficientes elementos técnicos para ser considerado un boxeador capaz de hacer pasar un mal rato a cualquiera.

Pacquiao viene de liquidar a David Díaz para ganar la corona de las 135 libras que reconoce el Consejo Mundial de Boxeo; antes de eso, venció por decisión dividida a Juan Manuel Márquez. Una de las máximas del pugilismo señala que cuando dos boxeadores de pesos diferentes se enfrentan, el de mayor tonelaje impone las condiciones sobre el cuadrilátero; pero en esta oportunidad, la diferencia en libras hace de este combate uno muy, pero muy peligroso.

El Golden Boy no pelea en 147 libras desde que noqueó a Arturo Gatti en el 2001; pero ha fluctuado entre las 150 y las 160 libras desde entonces. Significa que está en su peso de combate. En cambio, el Pacman viene de una carrera cimentada en las 126 y 130 libras. Para pelear con De La Hoya subirá 17 libras, tomando en cuenta que su paso por la categoría ligera ha sido más que fugaz. Un salto en el peso, a mi juicio, no sólo exagerado... también muy peligroso. El rigor de este tonelaje debe hacer más lento al tagalo, conforme transcurran los asaltos. Y es ese el gran riesgo... que Pacquiao tenga que pararse a intercambiar metralla con un De La Hoya en su peso, fuerte y decidido a irse con la victoria. Pacquiao debe saber a qué juega desde el momento en que aceptó el pleito... si llegase a ganar, tendría al mundo a sus pies. Pero creo que arriesga mucho de su integridad física. Ningún dinero en esta tierra puede pagar el daño a la salud.

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