17 de Sep de 2021

Surf

El surf aviva el sueño de echar raíces en El Salvador a mujeres deportadas

Una docena de mujeres se reúnen varias veces a la semana en un hotel de la popular playa El Tunco, 38 kilómetros al sur de San Salvad

Un instructor capacita a tres mujeres en reparación y fabricación de tablas de surf, el 20 de mayo de 2021 en La Libertad (El Salvador).
Un instructor capacita a tres mujeres en reparación y fabricación de tablas de surf, el 20 de mayo de 2021 en La Libertad (El Salvador).Rodrigo Sura | EFE

Idalia se fue de El Salvador por la falta de oportunidades económicas. La ruta al sueño americano se frustró en México, donde las autoridades la detuvieron y encerraron 30 días. Ahora, un pequeño proyecto gubernamental ligado al creciente desarrollo del surf aviva el deseo de quedarse y echar raíces en su país.

Una docena de mujeres se reúnen varias veces a la semana en un hotel de la popular playa El Tunco, 38 kilómetros al sur de San Salvador, para aprender a reparar y fabricar tablas de surf.

Las une un pasado común: todas salieron del país en la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida o huyendo de la violencia y fueron deportadas.

También las une una visión de futuro común: prosperar y tener su negocio propio a la sombra del surf.

HISTORIAS DE MIGRACIÓN UNIDAS POR EL SURF

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 65 % de las personas que fueron deportadas a El Salvador en el primer trimestre de 2021 migraron irregularmente por factores económicos, el 21,8 % para reunificar sus familias y el 12,4 % por la inseguridad.

Esta relación de factores se repite año con año, sin que las autoridades encuentren una formula para frenar el flujo migratorio y que las raíces de los salvadoreños, principalmente los de sectores más vulnerables, no se rompan.

Idalia García, una joven salvadoreña originaria de la playa El Tunco, viajó por primera vez hacia Estados Unidos en septiembre de 2019. Este primer intento duró cinco días.

Su segundo viaje se extendió más y logró llegar a Monterrey, México, en octubre junto a su hijo, que ahora tiene 7 años.

Cerca del 11,7 % de los salvadoreños retornados en los primeros tres meses del 2021 fueron menores de edad con 76 niños y 37 niñas.

"Siempre me volvieron a agarrar en Monterrey, pero fue más difícil para mí porque estuve un mes ahí en migración presa", dijo a Efe y añadió que una de las razones por las que su retorno se atrasó fue por la espera de más migrantes salvadoreños para llenar un autobús.

Idalia reafirma los datos, se fue "en parte por la falta de oportunidades" y una de sus compañeras añadió que intentó dejar El Salvador por la inseguridad.

Esmeralda Monterrosa, habitante de la zona costera salvadoreña en la playa El Majahual y deportada desde México, también estuvo encerrada un mes, esto la hice desistir de intentar retomar su viaje.

Ambas aseguran que no piensan intentar nuevamente llegar a Estados Unidos sin documentos, en parte, por la esperanza que les da el proyecto de surf.

"En este momento no regresaría porque tengo dos hijos y tengo que responder por ellos. También nos están dando la oportunidad de que echemos raíces en nuestro país", señaló Esmeralda.

Jaime Delgado, el experto que capacita a las 12 mujeres beneficiarias, explicó que una de las partes de proyecto es la creación de marca y de presupuesto para que "se les facilite el camino de este futuro proyecto".

"El surf es una industria amplía" y "El Salvador tiene prácticamente el 90 % de playas aptas para practicar el deporte, tiene una oportunidad de expansión", indicó.

El experto, que conoce el surf desde sus 14 años, dice que él encontró "el sueño americano aquí en el país" y que el deporte "me ha dado prácticamente lo que soy ahora".

EN EL EPICENTRO DEL SURF SALVADOREÑO

La Cancillería salvadoreña inauguró en marzo pasado este proyecto para mujeres retornadas, dotado con un fondo 30.000 dólares para establecer tres asocios en tres playas diferentes. Los recursos estatales servirían para el pago de locales y compra de equipos y herramientas.

Esmeralda afirmó que antes de comenzar este proyecto "conocía y miraba surfistas, pero realmente no sabía nada de tablas" porque es un deporte "caro" (costoso), del que aprendió "desde cero".

A pesar de que sobre el surf aún pesa un estigma, porque "lo miran como un deporte de drogadictos, que no hacen nada", aseguró que a su familia le emociona su participación en el proyecto.

Idalia afirmó que "nunca pensé que se podría llevar a cabo en nuestro país" un proyecto de "mujeres reparando y haciendo tablas de surf".

"Nos vemos más adelante con nuestro propio taller, reparando y haciendo tablas de surf", manifestó.

La playa de El Tunco, que alberga el proyecto gubernamental de Surf City, es reconocida por la calidad de las olas que ofrece y será una de las sedes del ISA World Surfing Games entre el 29 de mayo y el 6 de junio.

En la competencia internacional se repartirán doce boletos a los Juegos Olímpicos de Tokio, donde por primera vez se presentara este deporte.