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16 de Jan de 2021

Economía

La Ley de Newton

Más bien hablo que al momento de decidir comprar un bien o servicio, debemos procurar que la calidad de lo recibido esté acorde con el p...

Más bien hablo que al momento de decidir comprar un bien o servicio, debemos procurar que la calidad de lo recibido esté acorde con el precio pagado. El solo hecho de que un artículo o servicio tenga un precio relativamente bajo no quiere decir que el mismo debe ser de mala calidad, dado que nos encontramos con frecuencia en el mercado con bienes y servicios costosos que tampoco ofrecen la calidad que pudiéramos esperar de los mismos. Es aquí donde queríamos llegar. Y para explicar lo que usted como consumidor puede hacer —de manera individual o colectiva— para que se sienta su fuerza en el mercado haremos una analogía con las famosas Leyes de Isaac Newton. En ese sentido, nos atreveremos a adecuar dichas leyes desde el punto de vista de las fuerzas del mercado.

PRIMERA LEY o Ley de la Inercia: Si el consumidor no ejerce su poder en el mercado no habrá cambios en el comportamiento del mismo. Es decir, el mercado seguirá actuando de la misma manera en que lo hace en estos momentos.

SEGUNDA LEY o Principio de la Dinámica: Si el consumidor deja su indiferencia, pasividad o su inacción se estará moviendo en el sentido correcto para hacerse sentir dentro del mercado. En otras palabras, al ejercer su poder y decidirse a comprar única y exclusivamente aquellos bienes y servicios que satisfaga sus intereses en cantidad, calidad y precio el mercado (empresa) empezará a percatarse que tiene que prestar oídos a las necesidades de su consumidor, de lo contrario, correrá el peligro de perder clientela, su ganancia y finalmente su permanencia en el mercado.

TERCERA LEY o Principio de la Acción y Reacción: Como su nombre lo indica toda acción conlleva a una reacción de la otra parte. Nuestro accionar dentro del mercado hace que las fuerzas del mercado se movilicen, de allí la necesidad que como consumidores ejerzamos nuestro poder de compra de manera efectiva. En la medida en que ejerzamos dicho derecho y se lo hagamos del conocimiento a quienes nos proveen de bienes y servicios veremos una reacción más favorable y oportuna a nuestras necesidades.

El consumidor y el vendedor como fuerzas del mercado, no pueden ni deben resistirse a accionar y reaccionar de acuerdo a las condiciones del mismo, por lo que un sano ejercicio de la acción debería conllevar a un sano ejercicio de la reacción dando como resultado un equilibrio justo para ambos. Recordemos que... ¡el poder no solo hay que tenerlo, sino saberlo usar!