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06 de Jun de 2020

Economía

Un mercado que se quedó corto

PANAMÁ. Al Mercado de Abastos —principal centro de distribución del país desde 1984— llegan diariamente más de 30 toneladas de mercancí...

PANAMÁ. Al Mercado de Abastos —principal centro de distribución del país desde 1984— llegan diariamente más de 30 toneladas de mercancía, procedentes de todas las provincias.

Se calcula que en el mismo lapso de tiempo, unas 20 mil personas visitan este histórico lugar.

Arroz, maíz, poroto y verduras entre otros, son los principales productos que se comercializan. La mayoría de estos alimentos son revendidos en un 20% sobre el costo de su valor original.

Las denuncias de insalubridad y de malas condiciones se han mantenido por muchos años, pero la razón fundamental de que las personas siguen visitando este mercado, es que los precios están más económicos que en otros establecimientos.

El comercio de este mercado, de 24 años de operación, gira en torno a la reventa, mayormente de lunes a viernes, donde se mueven más 150 mil dólares.

Desde este lugar se distribuyen legumbres, granos y frutas a las principales cadenas de supermercados, minisúper de chinos y restaurantes, aunque muchas familias por tradición lo siguen visitando en busca de mejores precios y productos frescos.

Yonis Morales, conoce en detalle cómo se manejan las cosas. Hace tres años fundó Futropic Panamá, una empresa que abastece de legumbres y frutas a hoteles y restaurantes.

Morales a diferencia de otros realiza una doble función, porque además es productor. Él vende directamente su producto, pero también compra para revender. Cuenta que los volúmenes de sus ventas fácilmente superan los tres mil dólares por semana.

“Este mercado ya excedió su capacidad. Sólo dé un vistazo a su alrededor y verá la aglomeración entre clientes, vendedores, carretilleros y vehículos. Aquí ya no hay espacio”, dice Morales.

Amílcar Vega es otro revendedor. Tiene 18 años de estar trabajado en la finca agroganadera Milgo, y con seguridad puede señalar las carencias que existen en el lugar. “Falta de vigilancia y poca salubridad eso es lo que impera aquí”, destaca. Y es que la misma dinámica del negocio exige que desde las 4:00 de la mañana comiencen las operaciones.

La empresa de Vega también vende legumbres y otras mercancías a diferentes comercios.

Vega admite que el movimiento ha mermado.

“No quiero decir cuánto dinero genera este local, prefiero no responder a esa pregunta, comprenderá que aquí no hay seguridad”, explicó.

El administrador del mercado, Eduardo Herrera dice ser consciente de las problemáticas. “Las más de tres hectáreas que comprende el sitio a duras penas da para albergar los 800 cubículos que se existen aquí”, dice el funcionario.

Según Herrera, los 15 centavos que se cobra mensualmente por metro cuadrado a los propietarios, no da para sostener el área. En los últimos dos años se han invertido 300 mil dólares en galeras y reparaciones de calle, pero aún hay mucho por hacer, sostiene.

“La ayuda del Gobierno Central no es la mejor, hace falta más apoyo económico si queremos tener un mercado de primera orden. Diez inspectores rotados en tres turnos no logran cubrir todas las necesidades”, puntualiza el administrador del mercado.+2C