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30 de Jun de 2022

Economía

Refuerzan controles fitosanitarios

PANAMÁ. Con una inversión de dos millones de dólares, inició operaciones el laboratorio de diagnóstico y registro del programa de la mo...

PANAMÁ. Con una inversión de dos millones de dólares, inició operaciones el laboratorio de diagnóstico y registro del programa de la mosca del Mediterráneo (moscamed), en los terrenos del Instituto Nacional de Agricultura (INA) en Divisa.

El laboratorio será operado por 10 científicos que tendrán como tarea fundamental, certificar que las frutas y cítricos que se cultiven a partir de 2009 en la península de Azuero, estén libres de la presencia de este insecto. En total, los especialistas tendrán que monitorear 7 mil 616 kilómetros cuadrados que comprenden la península de Azuero.

El trabajo en la planta será apoyado por 400 técnicos que le proporcionarán diariamente muestras de campo al laboratorio para posteriores análisis.

El funcionamiento de la planta ocurre después que en marzo de este año la zona fuera declarada libre de la presencia de la mosca del Mediterráneo.

Maximino Díaz, director de agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), explicó que en el área se instalará una zona agroexportadora.

“A partir del próximo año cultivaremos frutas exóticas, cítricos y otros productos que antes eran imposible producir por la presencia de la mosca”, dijo el funcionario.

El mercado internacional, según Díaz, está demandando en grandes volúmenes estos productos y Panamá con la activación de este territorio tiene una gran oportunidad de expandir sus mercados.

Una de las frutas con potencial en la zona es la papaya.

Según Edwin Pérez director de la Gremial de Agroexportadores de Panamá (Gantrap), hay 40 hectáreas de papaya que ya se han empezado a cultivar en el área. De acuerdo al productor, Estados Unidos, Taiwán y otros países asiáticos se perfilan como los principales compradores de estas frutas.

La mosca del Mediterráneo es originaria de África, se dispersa básicamente a través del hombre, y en Panamá está desde 1963 detectándose primero en las tierras altas de Chiriquí.

Desde entonces se han intensificado los trabajos para verificar dónde se ubica.

Hoy se puede decir con certeza que se localiza en el cordón cafetalero de Chiriquí y en el Valle de Antón, por lo que el resto del país o sea el 80% del territorio es libre de la plaga.