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19 de Oct de 2020

Economía

Energía un tema de Estado

Panamá requiere de abundante energía eléctrica, confiable y a precios razonables. Existen variados esfuerzos para elevar este tema más a...

Panamá requiere de abundante energía eléctrica, confiable y a precios razonables. Existen variados esfuerzos para elevar este tema más allá de un programa de gobierno. El severo verano de 2008 nos hizo comprender la necesidad de tener abundante electricidad.

Se ha licitado la demanda futura que nos permitirá tener para el año 2012 sobrantes en la capacidad de generación, como resultado de nuevas plantas, felizmente hidroeléctricas pero en el ínterin tendremos que administrar el plantel existente que incluye en adición plantas térmicas de diferentes eficiencias y costos.

Requerimos encontrar formas de incentivar generación adicional para poder mantener un saludable excedente de oferta que nos daría confiabilidad; que podemos definirla como la capacidad de poder satisfacer nuestras necesidades si nos falla la planta más grande, en nuestro caso Fortuna con capacidad de 300MW.

Consideramos que el Estado puede jugar varios roles en este sentido en completo apego a las reglas del mercado eléctrico privatizado y por ende respetando la seguridad jurídica y sin desmotivar la deseada inversión privada.

Puede a través del modelo de ETESA y EGESA dotadas de apropiados Gobiernos Corporativos, establecer planes de negocios de plantas hidroeléctricas en lugares donde los estudios han definido potenciales, pero hay incertidumbres propias a las obras civiles, de satisfacción de necesidades sociales y ambientales vendiendo oportunamente acciones para atraer la gestión privada.

Pudiese a través de la Autoridad del Canal de Panamá que hoy oferta sus excedentes de electricidad al Sistema Integrado Nacional propiciar plantas térmicas de combustibles no tradicionales como el carbón, eólicas y de otras fuentes renovables que aunque no alentadas hoy por las rentabilidades exigidas por las leyes de mercado.

Además, puede el Estado incentivar la conversión de Panamá como un centro de suministro eléctrico al área centroamericana supliendo a nuestras plantas térmicas caras de una oportunidad para reconvertirse eficientemente.

Finalmente puede el Estado acelerar la interconexión con Colombia planeada también con capacidad de 300MW, quizás inicialmente solo para reforzar la exportación hacia Centroamérica, de manera de no desmotivar los esfuerzos que debemos hacer para aumentar nuestra capacidad y eficiencia de generación local. Esta infraestructura desde Colombia nos proveería de un respaldo ante una contingencia y por ende confiabilidad.

Nuestro esquema eléctrico privatizado deja en manos del libre juego de la oferta y la demanda definir el precio de la generación que es el componente principal del precio de nuestra electricidad. Todo lo que hagamos para incrementar nuestra oferta más allá de nuestra demanda futura nos traerá mejores precios a los usuarios finales.