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15 de Jan de 2021

Economía

Adiós a la ortodoxia monetaria

ESPAÑA. El 16 de diciembre la Reserva Federal de Estados Unidos dio un giro definitivo a su política monetaria.

ESPAÑA. El 16 de diciembre la Reserva Federal de Estados Unidos dio un giro definitivo a su política monetaria.

No sólo porque decidió bajar los tipos de referencia al nivel más bajo de la historia (a un rango entre el 0% y el 0.25%, constatación de su incapacidad para controlar el mercado a un nivel fijo), sino porque la herramienta que había fijado como referencia para todo el mundo casi treinta años atrás se había agotado. Un cambio que puede ser el más audaz, a juicio de los expertos, en los 94 años de historia del organismo.

La nueva política se denomina expansión cuantitativa, que consiste en la compra directa de activos por parte de la autoridad monetaria para aumentar las condiciones de liquidez de los mercados financieros.

La autoridad monetaria se centra menos en el precio del dinero disponible para los bancos que en la cantidad de ese dinero.

En la práctica, es una versión moderna de la máquina de imprimir dinero y una forma de suplir las funciones de un mercado privado que no funciona. Todo por la espiral de caídas de precios de los activos y las materias primas, hundimiento del crédito, aumento de las bancarrotas y crecimiento del paro en que se encuentra inmersa la economía mundial.

RESCATES DE DOBLE FILO

La rapidez de la actual recesión significa que los Gobiernos tienen que hacer más, asegura John N. Muellbauer, profesor de Económicas de la Universidad de Oxford. “Los paquetes de estímulo fiscal, aunque ayudan, no son siempre adecuados en el tiempo”, advierte.

Y es ahí cuando el presidente de la Reserva, Ben Bernanke, decide sacar toda la artillería disponible.

“El objetivo del Comité será apoyar el funcionamiento de los mercados financieros y estimular la economía a través de operaciones en el mercado abierto y otras medidas que mantengan el balance en niveles elevados”, admitía la entidad en su comunicado del pasado día 16.

Como analiza David Carbon, de DBS Research, si el aumento de la posición financiera —o el balance— de la entidad no se “esteriliza” (es decir, se retira de la economía una cantidad equivalente a la que se inyecta a través de la compra de activos), en la práctica eso supone darle a la máquina de imprimir dinero.

Desde agosto de 2007, la posición financiera de la Reserva casi se ha multiplicado por tres y buena parte de ese incremento se ha financiado con un aumento de la base monetaria (dinero en circulación más reservas bancarias). Una política que empieza a dar frutos.

Pese a que Bernanke como economista es un experto en la Gran Depresión y ya había advertido en 2002 de la amenaza deflacionista, esta vez no lo vio venir. ©ELPAIS.SL.