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15 de Jan de 2021

Economía

Consecuencias de la lista gris

La recesión económica y la escasez de crédito han impactado los ingresos fiscales en muchos países y están obligando a los gobiernos a e...

La recesión económica y la escasez de crédito han impactado los ingresos fiscales en muchos países y están obligando a los gobiernos a encontrar la manera de mejorar sus ingresos. Este entorno ha motivado a la OCDE a reunirse para considerar el problema de los paraísos fiscales.

En dicha reunión se incluyó a Panamá en una lista gris como paraíso fiscal. Lamentablemente nuestras autoridades han fallado en sustentar y explicar nuestro sistema legal y financiero así como la legitimidad de nuestro principio de territorialidad fiscal.

En un momento en que la crisis global hace más difícil atraer la inversión extranjera, esta injusta inclusión de nuestro país creará un sobre costo y en algunos casos una prohibición a muchos inversionistas que pudieran venir a traer valiosas divisas.

Voy a decirlo lo más claro posible: Panamá no es un paraíso fiscal. En este país no estamos en el negocio de encubrir delincuentes y la evasión fiscal es un delito.

De acuerdo al criterio establecido por la OCDE en 1998, “los paraísos fiscales generalmente ofrecen un ambiente sin impuestos a los inversionistas extranjeros en actividades que regularmente no están sujetas a intercambio de información”.

Aquí presento un ejemplo del carácter discriminatorio y selectivo de las listas de la OCDE: En Panamá se exonera del ISR a los intereses devengados de depósitos tanto a nacionales como extranjeros. En EEUU se exonera del mismo impuesto solo a extranjeros mientras los residentes si lo pagan.

Creo que esta inclusión está más bien motivada en la falta de la debida diferenciación entre encubrimiento a delincuentes y competitividad; entre paraíso fiscal e incentivos fiscales, pero también creo que está motivada en la falta de competitividad de centros bancarios y financieros que ven en Panamá una jurisdicción dinámica y competitiva.

Exhorto a nuestras autoridades a que con prudencia e inteligencia puedan sustentar ante nuestros detractores internacionales las bondades y beneficios que además del Canal de Panamá les significa nuestro sistema de servicios a un mundo cada vez más interconectado y globalizado.

El autor es economista.