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23 de Jan de 2021

Economía

Ahorro energético, el gran reto

PANAMÁ. La Secretaría de Energía presentó ayer el Plan Nacional de Energía 2009-2023. El informe, de 160 páginas, diagnostica el merca...

PANAMÁ. La Secretaría de Energía presentó ayer el Plan Nacional de Energía 2009-2023. El informe, de 160 páginas, diagnostica el mercado energético de 1990 a 2007 y presenta las perspectivas y las políticas energéticas hasta el 2023.

En términos generales la política energética se basa en fomentar la generación renovable, diversificar las ofertas y proteger bajo un marco jurídico las inversiones de las nuevas plantas generadoras. Pero, quizás el reto más importante de Panamá es el ahorro energético a mediano y corto plazo y para ello se necesitarán medidas integrales.

Y es que según cifras oficiales, el país registra un crecimiento en la demanda de 5% por año, mientras que el consumo mundial mantiene un ritmo de 1.5% anual.

Con lo anterior y basado en el comportamiento del consumidor, el plan presenta tres escenarios diferentes del mercado energético para los próximo 14 años.

Este plan sólo se sustentaría en la intensidad de las políticas ahorrativas que pueda implementar el Estado y que además sean adoptadas por la población y el sector empresarial.

A pesar de la intensión de destronar al petróleo como principal fuente de energía, el informe también destaca, que la energía derivada del combustible fósil mantendrá, en los próximos años, una importante presencia en el mercado energético local, ya sea petróleo o carbón.

EL PEOR ESCENARIO

De no tomarse las medidas correctas, Panamá en el año 2023 enfrentaría problemas de dependencia del combustible fósil en un 80%, tal como estamos ahora.

Esto es lo que se denomina escenario de referencia, que se basa en que el crecimiento del consumo se mantenga igual como hasta ahora y no se fije ningún plan de ahorro.

Actualmente la demanda de energía en todo el país es de poco más de 7 mil GW/h y la capacidad instalada es de 1,200 MW. Pero en el 2023, con una demanda energética rodeando los 12 mil GW/h el mercado exigiría la entrada de nuevos proyectos para tener una capacidad instalada 1,298.9 MW y así asegurar el abastecimiento.

Para esa fecha, la dependencia hacia los derivados del petróleo estaría en 65.2%, hidroeléctrica 16.4%, carbón 15.6%, eólica 1.9% y el residuo vegetal no superaría el 1%.

UNA POLÍTICA TÍMIDA

El segundo escenario, denominado “moderado”, está en un punto intermedio, porque al implementar un plan ahorrativo en el consumo energético, la demanda proyectada para el 2023 estaría en 8 mil GW/h. Este comportamiento significa menor dependencia del petróleo y menos necesidad de expandir las ofertas energéticas, pues con 959.8 MW de capacidad instalada sería suficiente para suplir la demanda.

Al haber menor consumo, no se necesitaría la entrada de proyectos como el Alto (60 MW), Bonyic (30 MW) y planta térmica de carbón de 250 MW.

PLAN OPTIMISTA

En el mejor de los escenarios y con una reducción del 17% del consumo en comparación con el peor de los escenarios, las proyecciones serían las más optimistas, pues reflejaría mayor diversificación de las fuentes y mayor participación de aquellas clasificadas como renovables. La energía hídrica, eólica y biomasa participarían en un 35.8% de la oferta total, mientras que la dependencia a la energía termo se reduce a 63.4%. Pero para ser realistas, Panamá está aún muy lejos de lograr esto y depende de las políticas de Estado de los próximos dos gobiernos.