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14 de Aug de 2020

Economía

¿Una luz al final del túnel?

Buenas noticias para Latinoamérica: un nuevo estudio de las Naciones Unidas pronostica que la economía de la región empezará a recuperar...

Buenas noticias para Latinoamérica: un nuevo estudio de las Naciones Unidas pronostica que la economía de la región empezará a recuperarse durante la segunda mitad de este año, y que crecerá un respetable 3.1 por ciento el año próximo.

Antes de entrar a ver si el estudio dado a conocer el miércoles por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) es realista o demasiado optimista, consideremos los puntos más importantes del informe. Según el estudio, la economía de la región se contraerá un 1.9 por ciento este año, y se espera que el desempleo en la región llegue a 9 por ciento a fin de año, agregando otras 3 millones de personas a los 180 millones que ya viven por debajo de la línea de pobreza.

Pero, si no hay sorpresas, la economía de la región empezará a recuperarse en los próximos meses, entre otras cosas gracias a las compras de materias primas por parte de China, al aumento del precio de los commodities a nivel mundial, a un lento pero gradual crecimiento del comercio mundial, y a señales de que la región está empezando a recuperar su acceso a los préstamos extranjeros.

He aquí algunos de los pronósticos de la CEPAL para varios países de la región: La economía de Argentina crecerá un 1.5 por ciento este año, y un 3 por ciento el año próximo; la economía de Brasil se contraerá un 0.8 por ciento este año, y crecerá un 3.5 por ciento el año próximo; la economía de Chile se reducirá en un 1 por ciento este año, y crecerá un 3.5 por ciento el año próximo.

La economía de Colombia crecerá en 0.6 por ciento este año y en un 3.5 por ciento el año próximo; la economía de México se desplomará un 7 por ciento este año, y crecerá un 2.5 por ciento el año próximo; la economía de Panamá crecerá en un 2.5 por ciento este año, y un 5 por ciento en el 2010; la economía de Venezuela crecerá apenas 0.3 por ciento este año, y 3.5 por ciento el año entrante.

“Creemos que tocamos fondo en marzo del 2009”, me dijo la secretaria ejecutiva de la CEPAL. “La recuperación seguirá siendo lenta, pero tenemos indicios de que lo peor ya pasó, y que hay signos de recuperación”.

Muchos economistas independientes coinciden con las proyecciones de la CEPAL. Sebastián Briozzo un analista de la agencia de calificaciones Standard and Poor's, me dijo que su empresa está pronosticando tasas de crecimiento algo menores para el 2010, pero en general muy semejantes a los de la CEPAL.

Mi opinión: En la era post-Lehman Brothers, hemos aprendido de que hay que tomar con pinzas los pronósticos de los economistas. Como dice el viejo chiste, hay dos clases de economistas: los que saben que no saben, y los que no saben que no saben. Sin embargo, si el pronóstico de la CEPAL es correcto, deberíamos celebrarlo y al mismo tiempo enmarcarlo en el contexto apropiado.

Un 3.1 por ciento de crecimiento sería una tasa saludable, pero que aún estaría muy lejos del crecimiento de 5 por ciento anual que Latinoamérica necesita para absorber las nuevas generaciones que ingresan al mercado laboral todos los años. Además, estaría muy por debajo del crecimiento de 7 por ciento que se pronostica para China, y de 6.2 por ciento que se pronostica para la India en el 2010.

Latinoamérica necesita crecer mucho más y lo debe hacer sostenidamente, como lo han venido haciendo los países asiáticos en las últimas tres décadas.

Para lograrlo, el mayor desafío para los países latinoamericanos no será económico, sino político. Como lo demuestran las exitosas experiencias de Chile y Brasil, los países que crecerán más rápida y sostenidamente son los que logren crear un consenso político dentro de sus sociedades para volverse más competitivos en la economía global. Y los que sigan empantanados en debates ideológicos --impulsados por presidentes autoritarios que buscan el conflicto permanente como mecanismo para perpetuarse en el poder-- se quedarán cada vez más atrás, cada vez más pobres.