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27 de Ene de 2022

Economía

Infraestructuras, el reto de la región

COLOMBIA. Una paradoja histórica. Ya en el siglo XIX Karl Marx usó el término “infraestructura” para referirse a la base económica que d...

COLOMBIA. Una paradoja histórica. Ya en el siglo XIX Karl Marx usó el término “infraestructura” para referirse a la base económica que determina la estructura social y el desarrollo, y del cual depende la “supraestructura”, de instituciones políticas y legales.

Esta superrestructura es creada en función de los intereses de los grupos predominantes. Cualquier cambio, o “revolución”, en la superrestructura, a la cual se opondrán los grupos interesados, sólo se puede lograr cambiando la “infraestructura”.

La paradoja está en que, cuando las ideas marxistas parecían en retirada y en medio de la crisis capitalista más grande de las últimas décadas, sea justamente un país comunista como China el que empuje la economía planetaria.

Y que la fuerza de esta locomotora global venga justamente de la inversión en infraestructura.  

Del paquete de estímulo chino de 4 billones de yuan (unos US $590.000 millones), un 38% (US $224.000 millones) fue asignado a trabajos de infraestructura en el país, como carreteras, vías férreas, irrigación y aeropuertos

Para hacerse una idea del tamaño, el paquete de estímulo de Estados Unidos lanzado en las postrimerías del gobierno de George Bush fue de US $159,000 millones, de los cuales la mayoría vendría en la forma de exenciones tributarias.

Después, el plan de estímulo del gobierno de Barack Obama expandió el monto nominal del plan de rescate enormemente a US $759,000 millones, pero la asignación para infraestructura fue de sólo US $80,900 millones, poco más de un tercio de la inversión china.

Las cifras evidencian dos estrategias distintas para el estímulo económico: mientras Estados Unidos apuesta a estimular el consumo, China tiene una visión de largo plazo en que la infraestructura es uno de sus puntos centrales.

ESTRATEGIA

América Latina, por lo menos en sus declaraciones, quiso seguir el juego chino: sus planes de estímulo económico tienen a la infraestructura como una parte fundamental de su composición. Brasil tiene un plan llamado el PAC, Plan de Aceleramiento del Crecimiento, por US $285,000 millones entre los años entre 2007 y 2010, Argentina ha anunciado planes de infraestructura por US $21,000 millones y Chile, por US $4,000 millones. Hasta el golpeado México tenía previsto invertir US $44,000 millones en infraestructura en 2009, como parte de su Plan Nacional de Infraestructura.

Y lo más probable es que aunque haya recuperación económica en 2010 en casi toda la región, los programas de infraestructura van a seguir ese año para estimular a las economías.

“Puede haber alza en los precios de los commodities y mayor holgura fiscal en los gobiernos de América Latina”, explica Jason Schwartz, economista del Banco Mundial (BM) y especializado en infraestructura. “Pero hay que recordar que el desempleo es un indicador rezagado, por lo que seguirá alto en 2010 y se requerirán estímulos”.

Pero más allá de hechos puntuales, programas y anuncios rimbombantes, América Latina está invirtiendo en infraestructura menos de lo que requiere para sostener el crecimiento económico, como sí lo están haciendo muchas economías de Asia. No es que la crisis frenara la inversión privada en infraestructura, y posteriormente el sector público tuviera que recoger el guante.

“En los últimos 10 años, China ha estado invirtiendo en promedio entre 4% y 6% de su PIB en infraestructura”, comenta Brian Blakely, quien trabaja en el sector de financiamiento sindicado del BID.

Según un estudio del BM de 2003 ya entonces se advertía la poca inversión, y se decía que para que América Latina y el Caribe lograran niveles de cobertura de infraestructura similares a Corea del Sur, tendrían que invertir al año entre 4% y 6% de su PIB a lo largo de 20 años.

Y la región está muy, pero muy lejos de lograrlo.