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02 de Dec de 2020

Economía

Consumidores tienen el poder

¿Poder de qué? Pues, el de influir en la velocidad con la que cambian los resultados de un mercado competitivo a su favor. La oración “u...

¿Poder de qué? Pues, el de influir en la velocidad con la que cambian los resultados de un mercado competitivo a su favor. La oración “un consumidor informado tiene poder” es una afirmación que esta sujeta a actuar de una forma determinada, no basta con estar informado, se requiere actuar racionalmente en el uso de esta información, lo cual en términos prácticos implica elegir siempre las mejores ofertas de mercado en las decisiones de consumo.

Sólo cuando los consumidores actúan racionalmente en el ejercicio de la libertad de elegir, es que estar informado genera poder, según nuestra definición. Más de uno argumentará que en un mercado competitivo no es necesario que los consumidores estén informados para lograr las mejores ofertas, porque en este escenario, las ofertas del mercado siempre son las mejores ofertas.

En este escenario hasta un consumidor totalmente desinformado tendría garantizado un precio igual al costo marginal, cualquier desajuste entre oferta y demanda daría lugar a un nuevo precio de equilibrio, que sería igual al costo marginal, lo cual es el precio que produce mayor eficiencia y bienestar para los consumidores.

No obstante, lo que afirmo, es que aún en este contexto extremo de competencia perfecta, el consumidor actuando racionalmente con la información disponible, puede acelerar ese proceso. Los mercados perfectos son la excepción y no la regla. Bajo esta realidad, el uso racional de la información por parte de los consumidores cobra mayor vigencia.

En la Acodeco reconocemos el poder que puede representar para los consumidores si utilizan la información racionalmente y nos esforzamos día con día en entregar información oportuna, clara y en educar a los consumidores para que hagan buen uso de la misma. Al mirar la evolución de las encuestas de precios y la evolución de las publicidades de los agentes económicos, sentimos que informar y educar ha sido y es el camino correcto.

Como entidad encargada de proteger a los consumidores y defender la competencia, nos alegraría enormemente tener evidencia de que la totalidad de los consumidores hacen uso racional de la información que entregamos; ello no ha ocurrido, pero en esa dirección avanzamos, no obstante, el uso racional de la información por parte de los consumidores no es responsabilidad nuestra, es más bien deber de los consumidores. Tener la posibilidad de poder elegir racionalmente es un arma poderosa con la que contamos los consumidores. Nadie mejor que uno sabe el valor que le damos a cada bien demandado. Hemos demostrado que somos lo suficientemente inteligentes para decidir por nosotros mismos.

Sin embargo, con frecuencia surgen voces que nos reclaman mayor intervención porque consideran que los consumidores no pueden protegerse por su cuenta ya que teniendo la libertad de elegir no pueden hacerlo, porque entre otros, enfrentan contratos de adhesión, no hay opciones en el mercado o que las empresas hacen tan complejas sus ofertas que es difícil comparar. Estas ideas aparentemente bien intencionadas revelan desconocimiento de cómo funcionan los mercados y no están libres de costos.

En una próxima entrega desarrollaré al respecto. De momento, recomiendo analizar con cuidado aquellas ideas que impliquen renunciar a su capacidad de elegir y dejarlas en manos de otros.