Temas Especiales

02 de Dec de 2020

Economía

El poder del consumidor

En los últimos años ha habido una tendencia a extrapolar el presente para anticipar el futuro y explotar sus beneficios. Con esto en men...

En los últimos años ha habido una tendencia a extrapolar el presente para anticipar el futuro y explotar sus beneficios. Con esto en mente, se han escrito decenas de libros y dictado cientos de seminarios para ilustrar a investigadores y pensadores sobre las nuevas ventanas de oportunidades y así construir los mapas que habrán de recorrer las próximas generaciones.

Como funcionario de la Acodeco, institución garante de despertar en la comunidad la conciencia del consumo responsable, siento el deber de confrontar algunas de estas proyecciones para tener una idea de hacia dónde vamos y qué podemos hacer.

Una de las situaciones que impactará rotundamente a los consumidores es la relacionada con el envejecimiento de la población. Cada segundo dos personas en el mundo cumplen 50 años. En Japón, por ejemplo, el porcentaje de personas arriba de los 75 años se estima aumentará en un 40% en los próximos diez años. También en Panamá, de acuerdo a la Contraloría, el segmento de la tercera y cuarta edad crecerá esta década a un ritmo elevado del 30%.

Las implicaciones de estos cambios demográficos ejercen también una enorme presión porque los consumidores tendrán que redoblar sus esfuerzos en materia de alimentación saludable para enfrentar la obesidad que este año afecta a un tercio de la población mundial y que en el 2025 alcanzará a más de la mitad. Igualmente, las garras del marketing no sólo ahora incluyen a las liposucciones y a las codiciadas cirugías rejuvenecedoras y tratamientos para detener las arrugas, sino que cada vez son más comunes los “bypasses” y cintas gástricas, con las consecuencias funestas que éstas puedan involucrar.

Otra situación que influirá a los consumidores en el futuro es el aumento de personas que vivirán solas. Actualmente, en los países industrializados, un promedio de 15% de las viviendas tienen un solo inquilino, con una tendencia de alcanzar el 30% en el 2020 y el 50% en el 2030. En Panamá, aunque los datos son preliminares, cada día existen más “solitarios”. Y las razones son variadas: la gente no quiere casarse, divorciarse es relativamente sencillo, las personas viven más años y cada día tienen menos niños.

A este ritmo, de menos nacimientos y menos defunciones, la población comenzará a declinar en el 2050, terminando así el ciclo apocalíptico de que el plantea iba rumbo a la superpoblación. Ya incluso aquí en el terruño se observan los primeros indicios en esta dirección: cerca del 15% de las mujeres panameñas no espera tener hijos y el 20% de los adultos están solteros (un aumento significativo se lo comparamos con el 8% de los años 70).

Todas estas observaciones ponen de manifiesto una gran verdad. Y es que, a pesar de los innumerables pronósticos que apuntan hacia un mundo globalizado, interconectado y ultra tecnificado, los consumidores —como especie sociológica— no parecen tener fecha de expiración.

Y aunque puedan existir dudas sobre si la ley de la oferta y demanda permanece, si las monedas nacionales desaparecen o si los factores de producción prevalecen, en lo que sí hay certeza es que los consumidores informados pueden convertirse algún día en los reyes del mercado.