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27 de Jan de 2021

Economía

El turismo habla portugués

BRASIL. El hombre más rico de Sudamérica no puede estar equivocado: Eike Batista, dueño de $30,000 millones, compró el legendario pero a...

BRASIL. El hombre más rico de Sudamérica no puede estar equivocado: Eike Batista, dueño de $30,000 millones, compró el legendario pero alicaído hotel Gloria de Río de Janeiro en $50 millones y pidió un préstamo de $91 millones para refaccionarlo. La apuesta de Batista no es descabellada. Brasil será el motor de la industria del turismo en Latinoamérica, duplicando el número de extranjeros que recibe y enviando turistas a los demás países de la región.

EVALUACIÓN

Según un estudio del Foro de Operadores de Hoteles Brasileños, el precio promedio para una habitación de hotel en Brasil creció un 22% en 2011 a 317 reales la noche, mientras que el índice de precios al consumidor sólo creció un 6%.

Los hoteles de Río, en particular, viven su mejor momento en décadas con meses en los que el nivel de ocupación llega al 79%, una estadística que de mantenerse promete renovar la geografía de la ciudad. De hecho, la reinauguración del Gloria marcará el regreso de los ricos y acaudalados al centro de la ciudad maravillosa, luego que la abandonaran durante décadas por las playas del sur como Ipanema y Leblon.

Y tal como los brasileños, las inversiones hoteleras quieren acompañar el boom del turismo en toda América Latina: 60 millones de pasajeros internacionales recibidos durante 2011 contra apenas 13 millones 25 años atrás.

Con vista a la bahía de Guanabara y el Pan de Azúcar, el hotel Gloria, inaugurado en 1922, recibió a decenas de artistas y jefes de Estado. La historia asegura que Albert Einstein completó allí su teoría de los fotones en una suite del cuarto piso en 1925.

Batista planea reinaugurar el Gloria Palace en diciembre de 2013, meses antes del Mundial de Fútbol que pondrá a Brasil en la vidriera del planeta hasta por lo menos 2016, cuando en esa misma ciudad se celebren los juegos olímpicos.

PERSPECTIVAS

El gobierno brasileño quiere recibir 10 millones de turistas en 2020, y según el presidente del ente de turismo, Flavio Dino, esta meta será alcanzada en 2016.

‘El gran fenómeno, además del turismo corporativo, es la clase C, que está viajando mucho más, y que está llenando los hoteles de 2 y 3 estrellas de ciudades medianas y pequeñas del interior’, dice la economista del BNDES Fernanda Garavini. Ella aclara que el préstamo a Eike es apenas la punta del iceberg. ‘Había que hacer algo rápidamente porque el incremento de la renta en la clase C y el turismo corporativo ya habían convertido a la situación hotelera en crítica con ciudades donde faltan desesperadamente camas’, dice Alves.

Ya hay cuatro préstamos aprobados que totalizan 300 millones de reales, y hay más de 20 en cartera que totalizan unos 700 millones de reales, dice Alves.

SER DISTINTO

Pero el nicho de la exclusividad también es un excelente negocio. La estadounidense Benchmark Hospitality quiere romper en América Latina con el concepto de grandes hoteles y centros de convenciones ligados a una marca. Al más puro estilo de los establecimientos boutique, la compañía se ha especializado en hoteles sin bandera. Su negocio es buscar inversionistas para desarrollar un proyecto y luego administrarlo a cambio de una comisión, según ellos, menor de la que cobran los hoteles tradicionales, ya que ellos no entregan una marca fuerte.

Con 30 años en EEUU y ese modelo, la empresa quiere desembarcar este año en América Latina con un plan de inversiones que puede superar los $800 millones en un par de años.

Su objetivo principal es Chile, donde por ahora está en plan de ejecutar dos proyectos por $280 millones, aportados por dos inversionistas locales y fondos de inversión internacionales.

‘En Chile hay mucho interés en el circuito de convenciones, pero generalmente se pierden los eventos por falta de espacios’.

Benchmark también está desarrollando hoteles y resorts en México, Panamá, Colombia y Costa Rica, con inversiones totales superiores a los $500 millones.

El proyecto más avanzado está en Barranquilla, con dos hoteles, viviendas (casas y departamentos) y un centro de convenciones. Con una inversión cercana a los $350 millones, la primera etapa del proyecto ya está construyéndose, y se espera que se concluya a mediados de este año.