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28 de Oct de 2020

Economía

El reto de desarrollar un mercado

P anamá tiene una enorme posibilidad de convertirse en el Hub de Valores de la región, esta afirmación la suscribí en un artículo public...

P anamá tiene una enorme posibilidad de convertirse en el Hub de Valores de la región, esta afirmación la suscribí en un artículo publicado por la revista América Economía, en el que destaqué la necesidad de aprovechar las enormes ventajas que representa el Centro Bancario Internacional y la diferenciación que ha logrado en términos de comercio y servicios en la región, lo que ha permitido el desarrollo de grandes hubs, siendo el de pasajeros a través de Copa el más emblemático.

Quienes creemos que esta realidad es posible, estamos trabajando duramente en recorrer el país con un mensaje que lleve no solamente las noticias positivas sobre la economía panameña, sino además el potencial que representa el momento que estamos viviendo, para lograr cristalizar esa posibilidad.

El país está viviendo una inmejorable oportunidad de lograr atraer capitales para ser ahora invertidos en títulos valores, en empresas panameñas o extranjeras de la región que vengan a buscar financiación por la vía de deuda (bonos) o capital (acciones), y con ello atraer a una cantidad importante de los locales del país de la empresa emisora, para que abran cuentas en Panamá con bancos y luego con casas de valores, quienes serían los primeros en invertir en ellas, por conocerlas bien.

Existen voces que hablan de que desde Miami se estaría trabajando en desarrollar una plataforma continental para la región, a través del Miami Stock Exchange y que si no aprovechamos toda la ventaja que hemos logrado para diferenciarnos en muchas áreas de ellos, podrían tomarnos por sorpresa y una gran parte de la ventana de oportunidad que representan los Panamanian Deposits Receipts se esfumaría.

El mayor reto supone el cambio de una mentalidad del cómo hemos hecho las cosas al cómo deberíamos hacerlas para generar estos importantes acontecimientos y así lograr incluir a la mayor cantidad de personas de a pie, a inversionistas a partir de 1,000 dólares y a la mayor cantidad de empresas que buscan financiación para expandir sus negocios.

De lo que se trata es de incluir a través del conocimiento y de tomar conciencia de que toda inversión supone un riesgo, bien sea la compra de un auto, una casa, un electrodoméstico, una cuenta de ahorro, un bono o una acción.

El cambio supone que todos hablemos no de cuánto se está endeudando el Estado, sino de dónde lo está invirtiendo, cuánto vale esa deuda y cuánto estoy como ciudadano recibiendo por financiar al Estado, a partir de 1,000 dólares (denominación mínima de los Bonos del Estado panameño) al igual que lo hacen sus instituciones financieras donde ahorran. Al hablar mal del futuro, en términos de la solvencia del Estado, podríamos estar creando un riesgo, de que podamos retirar nuestros ahorros, vender nuestros apartamentos, generar caja por las ventas de nuestros comercios con la caída del consumo y el aumento del desempleo. Si todos hablamos mal de futuro, este será peor de lo esperado.

La oportunidad de cambiar esta forma de pensar es un deber de todos los que queremos desarrollar un país de clase media, donde no solo haya pleno empleo, sino, además, con oportunidades y crecimiento económico personal, para que la gente sienta que cada año tiene más patrimonio que el anterior, para que las instituciones todas se adapten a esos nuevos tiempos que suponen grandes cambios de paradigmas y para que logremos aprovechar el momento histórico que vive Panamá en beneficio de todos, a través de la inclusión.

COLUMNISTA