02 de Oct de 2022

Economía

Educación, clave para la igualdad

PANAMÁ. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más amplia, pese a contar con uno de los crecimientos económicos más envidiables de l...

PANAMÁ. La brecha entre ricos y pobres es cada vez más amplia, pese a contar con uno de los crecimientos económicos más envidiables de la región. ¿La razón? Según la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede), el país requiere reformar su sistema educativo.

Ayer, durante la presentación de la segunda Carta Económica Apediana, Roberto Troncoso, presidente del gremio, reconoció que el Gobierno está realizando esfuerzos para transformar el sistema educativo, pero se requiere más para ir reduciendo la brecha. Hay una relación entre educación y los niveles de pobreza.

‘Los esfuerzos alcanzados por la ministra (Lucy) Molinar son loables, pero debemos seguir avanzando y que los cambios que se realicen en favor de la educación se conviertan en un compromiso de todos los gobiernos y que no se quede en un plan quinquenal’, agregó Troncoso.

Datos del índice de Gini del Banco Mundial revelan que Panamá se ubica en la posición 20 de los países con peor distribución del ingreso en el mundo, y en la décima en América Latina. Esto contrasta con las estimaciones de concluir el año con un crecimiento de 10.6%. Aunque la posición no es la más favorable, a Panamá lo acompañan Chile y Brasil, entre otros.

Adolfo Quintero, expresidente del Colegio de Economistas de Panamá, sostiene que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ha identificado que en el país las zonas de mayor índice de desarrollo humano reciben mayor inversión estatal que las áreas rezagadas. Esto incluye subsidios eléctricos, gas, viviendas, intereses preferenciales, transporte público y en los próximos años, el Metro.

‘En la medida en que los panameños aumentemos nuestro grado de escolaridad, no solo se reduce la pobreza sino que también se logra disminuir la desigualdad. El siglo XXI se distingue por ser el peor siglo del conocimiento, cuando debió ser el tiempo para que el recurso humano tuviera un nivel de conocimiento que le permita su desarrollo laboral productivo’, indicó.

Aristides Hernández, economista y miembro de la Apede, sostuvo por su parte que el país es cada vez más atractivo para la inversión extranjera y un conector para hacer negocios; sin embargo, la redistribución de los ingresos no se contempla en los planes de los gobiernos.

CALIDAD DE EMPLEO

Además de la educación, uno de los factores fundamentales para combatir la desigualdad es el empleo con calidad, es decir, la capacidad de absorción que tiene el mercado laboral. En el país, el nivel de desempleo es de 4.5%, siendo uno de los más bajos de América Latina. Solo el 46% de la población económicamente activa ocupada no ha culminado sus estudios secundarios, lo que representa un reto para el país y la sociedad en general.

Del total de trabajadores, 678,247 son informales, ello representa el 46.1%. Si comparamos las cifras de trabajadores informales con el nivel de educación alcanzada por la población, estas son parecidas, lo que permite inferir que hay relación entre el trabajo informal, los niveles académicos alcanzados y la desigualdad.