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29 de May de 2020

Economía

‘Panamá tiene que ser más eficiente en el crecimiento’

PANAMÁ. La competitividad panameña está de moda. El cierre del año arrojó un crecimiento de casi del 11% del Producto Interno Bruto, lo ...

PANAMÁ. La competitividad panameña está de moda. El cierre del año arrojó un crecimiento de casi del 11% del Producto Interno Bruto, lo que coloca al país en un sitial envidiable ante el resto de América Latina y gran parte del mundo. Es harto conocido que medidores de la credibilidad de Fitch y Standard & Poors le han dado luz verde a las condiciones económicas de Panamá, pero con varias alertas en la hoja de ruta que no deben ser descuidados, como la formación del talento humano, la transparencia y la estabilidad política.

‘La competitividad es la capacidad de un país para competir con otros’, señala Nicolás Ardito Barletta, presidente del Centro Nacional de Competitividad, institución que estuvo muy activa en el año que recién concluye.

‘El camino del país radica en la compenetración técnico-política, no sólo en la política. Mientras se entienda que los proyectos son mancomunados, iremos rumbo a una mayor competitividad’, agregó el también expresidente de la república.

A juicio de Ardito Barletta ‘las inversiones públicas y las exportaciones han sido el eje fundamental para el crecimiento panameño, considerado extraordinario a nivel mundial, si se toma en cuenta lo que acontece en Europa y los Estados Unidos, y la desaceleración de China en los últimos años’. Y es que, en contracorriente, Panamá es un fenómeno económico con una rareza inexplicable, pero que tiene su asidero en las ventajas competitivas que suponen su Canal y su posición geográfica.

La inversión extranjera directa se mantuvo este año por el orden de los $2,700 millones, la más alta per cápita en el sub-continente.

‘La inversión mueve literalmente la economía y crea capacidad de producción para el futuro, y ésa es justamente la ruta que no debemos perder’, señala el entrevistado.

Las exportaciones mantuvieron un buen ritmo en 2012, apoyadas en los servicios del Canal, de Zona Libre, logísticos, turísticos y bancarios, a pesar de la situación internacional.

‘El actual crecimiento puede arrojar una inflación de un 6%, producida principalmente por los precios de algunos bienes importados o por la escasez de ellos, debido a la alta demanda de insumos que supone una economía con el ritmo de la panameña, como, por ejemplo, la mano de obra calificada. Tenemos que ser más eficientes en el manejo de ese crecimiento’, analizó Ardito Barletta.

Las consecuencias inmediatas del elevado ritmo económico, muestra como resultado un escaso 4% de desempleo, más incrementos salariales, mejores oportunidades para los profesionales jóvenes y una mayor y más eficiente recaudación fiscal.

El economista señala que la competitividad es la capacidad que tiene una empresa o país de obtener rentabilidad en el mercado en relación a sus competidores, ‘y aquí, Panamá, parece que ha hecho la tarea casi completa’. De allí, las ventajas comparativas y competitivas que surgen como un país de economía terciaria.

‘Mientras haya posibilidad de optimizar el costo de insumos como mano de obra, energía o tecnología, podremos ser más competitivos’, resaltó el ex mandatario.

El otro aspecto que refleja el posicionamiento nacional ha sido, primero, la firma del tratado de libre comercio con los Estados Unidos, y en segundo lugar, el grado de inversión que le fue otorgado al país, y que pone a Panamá al nivel de Chile, México, Brasil y Perú, lo cual mejorará el clima de inversión y, a la postre, generará mayor confianza entre los inversionistas.

Sin embargo, el país también se enfrenta ahora al desafío de mantener este grado, lo que exige políticas fiscales adecuadas. Por ejemplo, se requiere que el Gobierno optimice su plan de gastos, tanto corrientes como de inversión, dentro del marco de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, particularmente en cuanto al cumplimiento de los topes de endeudamiento y déficit fiscal.

Un aspecto que llama a la preocupación es el crecimiento del tamaño de la deuda, la cual ha llegado a niveles inéditos. ‘Hay que reconocer que la deuda bajó del 70% en 2003 al 40-41% del PIB pero hay que seguir mejorando y lograr bajar ese margen al 35%’.

Hay otro tipo de deuda que es la no registrada, de proyectos llave en mano, que son financiados por la empresa contratista hasta que se concluye la obra, que es cuando el gobierno paga y se registra. De esta deuda hay un aproximado de $3,200 millones.

A juicio de Ardito Barletta, ‘si seguimos creciendo al ritmo del 7% al 10% en los próximos años, que es lo predecible, estos niveles se podrán asimilar, pero hay que ser cautelosos ante la actual situación de deterioro mundial, ya que Panamá es un país sumamente pequeño que depende de sus mercados internacionales para exportar y para recibir inversiones y financiamiento’.