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31 de Mar de 2020

Economía

Castro cierra empresas privadas

LA HABANA. El Gobierno cubano ordenó ayer el cierre de los cines particulares y la venta de ropa importada por parte de privados, medida...

LA HABANA. El Gobierno cubano ordenó ayer el cierre de los cines particulares y la venta de ropa importada por parte de privados, medidas que algunos intelectuales interpretan como ‘un paso atrás’ en las reformas del presidente Raúl Castro.

El Consejo de Ministros ordenó, en una nota publicada en la prensa oficial, el cierre ‘inmediato’ de las salas privadas de cine improvisadas en casas y dio plazo hasta el 31 de diciembre para liquidar los negocios privados de venta de ropa importada, que habían proliferado en la isla.

‘El gran perdedor en este juego comercial va a ser, entonces, el cubano de a pie’, consideró el laureado novelista cubano Leonardo Padura en un artículo difundido en Internet.

El gobierno afirmó que se trata de actividades que ‘nunca han sido autorizadas’ y que son ejercidas con licencias para otros oficios de los casi 200 legalizados al amparo de las reformas económicas.

Las pequeñas salas de cine operadas por privados, casi todas con tecnología de tercera dimensión inexistente en las grandes salas estatales, funcionan con licencias de operador de equipos para recreación infantil, mientras que los que venden ropa importada lo hacen con permiso para sastres o costureras.

LIBERTAD LIMITADA

Raúl Castro ha ampliado el trabajo privado, pero lo tiene muy regulado y todos los ‘cuentapropistas’ deben tener una licencia, aunque existen muchos oficios que se ejercen de manera informal.

También tendrán plazo hasta fin de año para cerrar los pequeños negocios de venta de artículos de ferretería y plomería, que son importados por ellos o adquiridos en la red minorista estatal y revendidos.

Muchos de estos negocios cuentan sólo con un mesa de venta callejera, llamados popularmente en el país como ‘merolicos’.

La ropa y equipos de imagen y sonido son adquiridos generalmente en Estados Unidos, España, Ecuador y otros países, y son enviados por amigos o parientes a la isla, o son ingresados por viajeros que trabajan como ‘mulas’.

Como parte de sus reformas para ‘actualizar’ el agotado modelo económico de corte soviético, Raúl Castro ha impulsado el trabajo privado, que pasó de 157 mil a 442 mil personas en tres años.

El fin de la venta de ropa importada había sido ordenada hace un mes, provocando malestar entre los comerciantes, y reiterada el día de ayer.