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07 de Apr de 2020

Economía

Zapallo se abre camino en el exterior

COCLÉ. El envío semanal de un contenedor con 500 quintales de calabazas —o zapallo, como se le conoce en Panamá— a los mercados de Estad...

COCLÉ. El envío semanal de un contenedor con 500 quintales de calabazas —o zapallo, como se le conoce en Panamá— a los mercados de Estados Unidos y el Caribe ha hecho rentable el negocio para la agroexportadora Pisajusa Export.

Las variedades que se procesan en la planta ubicada en la comunidad de Río Grande, distrito de Penonomé, son: Dayfa, Long Neck, Kabocha y Herman.

La calabaza es un producto versátil en la cocina de los consumidores estadounidenses y cubanos, entre otros.

Yaneth López de Quezada, propietaria de Pisajusa Export, manifestó que la actividad se mantiene durante los 12 meses. ‘En la planta se procesan las cosechas de unas 25 hectáreas que tiene la empresa y otras 100 hectáreas de diversos productores’, detalló.

Durante los últimos nueve años, la agroexportadora mantiene siembras escalonadas trimestralmente, de igual forma compran a los productores. El costo de producción de una hectárea de calabaza ronda los $1,300 durante la estación lluviosa y entre $1,000 y $1,300 en la estación seca.

Pisajusa Export le compra a los productores de zapallo el quintal entre $4 a $10, dependiendo de la oferta y la demanda del momento.

La también productora sostuvo que en noviembre de 2013, el precio pagado a los productores fue el mínimo ($4 el quintal), debido a que Honduras y Nicaragua incursionaron en la exportación del producto.

El zapallo que procesa Pisajusa Export es importado por J.C. Tropical, W.P. Produce Corp, Caribe Food Company, M and M Farms, Valdes Farm, Latina Fresh y Food Elite.

En un proceso de 14 años, la empresa ha invertido cerca de $100 mil para la ampliación y adecuación de la planta procesadora.

En la planta, además, de calabazas se selecciona para los mercados antes mencionados, ñame diamante y yuca, además de los procesados y congelados como el mix de verduras frescas cortadas y empacadas al vacío.

Actualmente, en la planta procesadora laboran unas 15 personas en la limpieza, selección, embalaje y transformación del producto.

López aclaró que el principal obstáculo que mantiene el desarrollo de la actividad es la falta de mano de obra. La empresaria explicó que las actividades de minas y hoteles han acaparado a las personas que se dedicaban al cultivo. ‘Aunque los empleados perciben por encima del salario mínimo, lo que reciben de las minas y hoteles es mucho mayor’.

Por su parte, José Lizardo Pacheco, viceministro de Comercio Exterior, indicó que a los agroexportadores se les ha brindado el apoyo necesario para que coloquen su producto en el exterior.