24 de Feb de 2020

Economía

Fracaso histórico de Argentina por deuda

La suspensión de los pagos de la deuda podría perjudicar a tenedores de bonos, que no eran parte de la disputa

El fracaso de las negociaciones con los acreedores estadounidenses provocó que Argentina cayera en mora por segunda ocasión en 13 años.

La fecha límite de la medianoche del pasado miércoles para llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos se cumplió y el ministro de Economía argentino Axel Kicillof se mantuvo firme en la posición de su gobierno de que no podía aceptar un acuerdo con los acreedores de fondos de cobertura estadounidenses que califica como ‘buitres‘.

Kicillof informó que los fondos rechazaron una oferta de acuerdo durante las conversaciones que acabaron varias horas más temprano, aunque no dio detalles de esa propuesta en ningún momento.

‘No vamos a firmar ningún compromiso que comprometa al pueblo argentino’, afirmó Kicillof después de salir de una reunión con los acreedores y un mediador en la ciudad de Nueva York en Estados Unidos. ‘Que se queden tranquilos los argentinos. Mañana será otro día y el mundo seguirá andando‘, destacó.

Pero el mediador designado por la corte, Daniel Pollack, dijo que la suspensión de pagos podría perjudicar a los tenedores de bonos que no formaban parte de la disputa, así como la economía argentina, que sufre una recesión, escasez de dólares y una de las tasas de inflación más altas del mundo.

‘El alcance de las consecuencias del default no es predecible y tampoco positivo’, dijo Pollack. Un fallo anterior de una corte de Estados Unidos había impedido que Argentina hiciera pagos de intereses por 539 millones de dólares para la medianoche del miércoles a otros tenedores de bonos que acordaron planes de reestructuración por separado con el país en 2005 y 2010.

No hubo comentarios inmediatos de los fondos de cobertura, que se negaron a participar en las reestructuraciones de la deuda y ganaron un juicio en un tribunal estadounidense para que se les pague el valor total de sus bonos más los intereses, que actualmente se calculan en unos 1,500 millones de dólares.