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19 de Feb de 2020

Economía

Subsidios al BDA, la política y sus consecuencias

Aunque su misión es fomentar la producción local a través de préstamos, la cartera de la entidad de fomento se queda rezagada.

Subsidios al BDA, la política y sus consecuencias
La institución fue creada para otorgar préstamos blandos a los productores, pero la burocracia lo frena.

El Banco de Desarrollo Agropecuario (BDA) nació subsidiado y las políticas de crédito emanadas del Ministerio de Desarrollo Agropecuario casi siempre atentaron con la estabilidad financiera de esa institución.

Por ejemplo, hoy se habla de ‘cero interés para algunos productos’, lo cual obliga a la institución a pedir un subsidio en sus ingresos corrientes y esta situación compromete la rentabilidad del Banco.

El BDA, como institución, más que un problema administrativo y financiero es un problema político que los gobernantes no quieren resolver. Esto se debe a que el BDA fue creado en 1973 con un decreto ley, posteriormente reformado parcialmente, sin ninguna consecuencia. El BDA solo es un ‘botín político’ como el Instituto de Mercadeo Agropecuario y otras empresas similares. La prueba de esto es que el nuevo gobierno tiene un par de meses y ya destituyó a gran parte del personal técnico y administrativo del BDA y, casi estoy seguro de que los nuevos funcionarios que nombraron no son mejores. Esto pasa cada 5 años, a pesar de que todo el mundo sabe del valor que tiene un funcionario capacitado. La cartera de este banco no soporta más 500 empleados, como fue demostrado en la administración de Jaime Adames. Por eso se transfirió al MIDA a gran cantidad de técnicos que requería el sector agropecuario.

Particularmente creo que a los gobiernos les interesa mantener el estatus actual del BDA. No puede ser que en 25 años no se haya encontrado una solución razonable, bien pensada, para que los productores puedan tener acceso a un crédito que les permita creer e invertir en la agricultura.

El BDA requiere, más que un banquero tradicional (que presta y recupera préstamos a corto plazo y con altos intereses), a un experto en desarrollo que entienda que un proyecto en el sector agropecuario requiere de madurez en el tiempo y que su recuperación podría ser larga y complicada, que muchas veces no depende del productor.

La agricultura requiere comprensión y los productores merecen mucho respeto. Por ejemplo, si se estructura un préstamo para una ganadería de cría, es preciso esperar hasta seis años para ver si se desarrolla como está planificado. Sin embargo, a los cinco años es posible que tenga problemas con el próximo director del banco por problemas políticos si no tiene un padrino.

Hoy, luego de un cambio de gobierno, se está hablando lo mismo que hace cinco años. Nada nuevo ni innovador, pues se habla de que el BDA debe incorporarse al sistema bancario y regulado por la Superintendencia de Bancos de Panamá como cualquier banco comercial. Honestamente, esto no camina ni caminará jamás. Es pura y simple demagogia.

Es más factible cerrar al BDA y crear otra institución financiera agropecuaria, lo que equivaldría a hacer otra banca agrícola paralela al Banco Nacional de Panamá (Banconal), y esto no sucederá. Tampoco puede salir a competir con la banca agrícola de los bancos privados, que muchos de ellos tienen una cartera agrícola solida y rentable.

MARIDAJE ENTRE EL BDA Y EL BNP

Sinceramente, esta relación es indisoluble. El BDA sin el Banconal ‘no existe’. Esto significa que una parte muy importante de las operaciones del BDA depende del Banconal. Partiendo de que todos los fondos de inversiones y corrientes están allí depositados, y para mover estos fondos se hace mediante cheques. El BDA carece de esta infraestructura operativa y depende del Banconal para todas sus operaciones financieras y administrativas.

¿Crear un nuevo BDA con una nueva ley? En papel puede funcionar; sin embargo, llevarlo a la práctica será difícil y esta transformación puede durar un tiempo que el sector agropecuario no puede esperar. El BDA como botín político ha sido diezmado en todo su personal y habría que capacitarlo para que pueda operar de acuerdo con otros criterios, como lo ha dicho el ministro del MIDA.

No hay que olvidar que cada gobierno llega con su personal y bota el existente que ya está ‘capacitado’. De más está decir que el personal del BDA no tiene experiencia en banca comercial.

Habría que volver a crear oficiales de crédito, gerentes en el área de operaciones, manejo de cartera, oficial de compromiso, administradores en las regiones, auditores internos de primera, rediseño de manuales de crédito, de operaciones, de finanzas, de personal, etc.

El BDA siempre tuvo un excelente equipo de auditoría interna que fue desmantelado por acciones políticas de los diferentes directores del BDA. Asimismo, previamente habría que hacer un análisis de toda la cartera actual y definir con qué se quedaría el nuevo banco. Esto no es fácil, para no decir imposible de implementar.