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21 de Jan de 2020

Economía

Más empresarios, más empleos, más bienestar

La primera tarea de un buen gobierno es estimular la creatividad de quienes lideran la actividad empresarial

Más empresarios, más empleos, más bienestar
Al eliminar regulaciones innecesarias, reducir costos y los empresarios perciben que el gobierno y la opinión pública valoran su labor llega la ola de inversiones.

Panamá tiene que volver a generar empleo. Para ello es necesario que se vigorice el consumo interno, que se expandan aún más las exportaciones y, sobre todo, que vuelva a darse un fuerte aumento de la inversión productiva. De las tres variables la más crítica es la última ya que es la que posibilita echar bases sólidas al desarrollo económico y social futuro.

¿Qué se necesita para que vuelva a darse en Panamá un fuerte renacer de las inversiones en nuevas empresas tanto del campo, como de la industria y los servicios? La primera lección que nos da la experiencia histórica es que los períodos de fuertes inversiones vienen asociados a momentos en los que los empresarios (existentes o nuevos) perciben que se han dado circunstancias particularmente favorables para llevar adelante emprendimientos concretos que les generen beneficio pero que sobre todo les permitan canalizar sus ansias de creatividad.

En otras palabras, se produce una ola de inversiones cuando se levantan barreras en la economía, se eliminan regulaciones innecesarias, se reducen costos, pero esencialmente también cuando los empresarios perciben con claridad que los gobiernos y la opinión pública valoran altamente su labor. Este último punto es decisivo. No se trata solamente de aprobar con mayor o menor entusiasmo la tarea de los empresarios. Se trata de entender que la actividad empresarial es por definición una de las tareas más creativas que puede desarrollar el ser humano.

En lo más profundo, y contrariamente a lo que habitualmente se cree, los empresarios llevan adelante sus emprendimientos motivados fundamentalmente por la satisfacción de encarar un proyecto que sea autosustentable. La búsqueda de la rentabilidad del proyecto es, obviamente, un elemento que motoriza el interés y que orienta acerca de la racionalidad del mismo, pero como lo demuestran miles y miles de empresarios en Panamá (y el mundo), está lejos de ser el criterio decisivo a la hora de emprender el proyecto o de continuarlo aún luego de años de pobrísimos resultados.

En el orgullo de haber edificado una ‘comunidad de trabajo', esto es, generadora de empleos, que sin la iniciativa empresarial no se hubiera dado, reposa para la mayoría de los hombres y mujeres de negocios la razón de ser de su destino en esta sociedad. La primera tarea de un buen gobierno es, entonces, la de buscar formas imaginativas que motiven a los empresarios a acometer nuevos proyectos en los campos más variados haciéndoles saber, con hechos, que su tarea es particularmente apreciada, y que cada vez que se abre una nueva empresa o que se expande una existente se avanza firmemente hacia un país con más oportunidades de trabajo para su gente.

En el terreno de las iniciativas concretas quizás el primer esfuerzo debería ser el de transparentar los trámites necesarios para constituir una empresa. Resultaría muy útil que quien desease iniciar un nuevo negocio tuviera muy claro desde el comienzo todos los requisitos que debe cumplir, los costos implicados y los lugares en donde llevar a cabo las gestiones necesarias. Ello conduciría, además, a avanzar firmemente en la simplificación de dichos requerimientos al constatarse las duplicaciones innecesarias. Igualmente, es evidente que los obstáculos que se crean por razones de regulaciones obsoletas o medidas arbitrarias resultan terreno fértil para el cobro de mordidas y coimas, que al final no sólo ponen trabas y perjudican la actividad economía sino que además le entregan el destino del país a corruptos y aprovechados.

Adicionalmente, se debería estimular a los ministerios competentes y municipios beneficiados a que favorezcan la formación de nuevas empresas asumiendo un compromiso de estabilidad fiscal y, cuando resultare factible, de reducción impositiva futura. En otras palabras, resultaría muy conveniente para los empresarios conocer con la mayor claridad posible cuáles son las verdaderas cargas tributarias en cada jurisdicción y obtener de sus órganos decisorios compromisos en firme en cuanto a que las mismas no se incrementarán en un período de varios años.

Además, podrían estimularse en todo el país la capacitación de funcionarios en diversos niveles de la esfera gubernamental para que faciliten la incorporación de empresas y agilicen los trámites requeridos, a fin de evitar la burocracia que se ha convertido el proceso de constitución de empresas. Estos funcionarios, aunque sólo contribuyan con cumplir sus tareas de forma eficiente, ayudarían a generar una cultura proempresarial en el país y despertar entre los ciudadanos el interés por la búsqueda sistemática de oportunidades de negocios.

Pero poca duda cabe de que la mayor contribución que el Gobierno Nacional debe hacer es la de trabajar para que se produzca una disminución en el pesimismo que hoy vivimos los empresarios aquí en Panamá. Todos al contratar un empleo adicional o invertir en una nueva maquinaria debemos asegurar no sólo de una determinada cantidad de financiamiento para materializar el negocio que se ha propuesto sino que el país cuenta con las condiciones propicias de negocio para ir por buen camino. La puesta en marcha del plan estratégico quinquenal y sobretodo una inyección de recursos en los sectores de turismo y agricultura representarían un estímulo decisivo en tal sentido.

EMPRESARIO

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‘Los períodos de fuerte inversión vienen asociados a momentos en que los empresarios perciben que se han dado circunstancias favorables para llevar adelante emprendimientos concretos'.