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30 de Oct de 2020

Economía

Caída en número de empresas nuevas

Estudios previos indicaron que, a pesar del éxito de empresas como Facebook, el número de empresas nuevas cayó agudamente

Washington – Hay más noticias desalentadotas sobre la economía norteamericana—especialmente sobre el espíritu empresarial. Suponemos, confiados, que la nuestra es la nación con mayor espíritu empresarial del mundo, y las pruebas parecen ser abrumadoras. Google, Facebook y Twitter son tres empresas relativamente recientes, que se convirtieron en titanes económicos. Antes de ellas, hubo otras: Microsoft, Intel y FedEx. Parecemos destacarnos en la creación y expansión de firmas nuevas.

¿De verdad? Estudios previos indicaron que, a pesar del éxito de empresas como Facebook, el número de empresas nuevas cayó agudamente, de alrededor de un 13% de todas las empresas, a fines de los años 80, a alrededor de un 8%, en 2011. Ahora, un nuevo estudio del National Bureau of Economic Research informa que la expansión de las empresas nuevas restantes —que tradicionalmente fue mucho más rápida que el crecimiento de las empresas ya existentes— se ha ralentizado considerablemente. Según algunos datos, ahora apenas si excede el promedio de las empresas antiguas.

Así pues, hay un problema doble: menos empresas nuevas y un crecimiento más lento de las que sobreviven. Ése podría ser uno de los motivos por el que la recuperación de la Gran Recesión ha sido lenta, con el crecimiento económico a un promedio de alrededor del 2% anual entre 2010 y 2014, mucho más lento que en otras recuperaciones previas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Utilizando datos de la Oficina de Censos, el estudio examinó nacimientos (la creación de empresas nuevas), defunciones (empresas que cerraron) y el crecimiento entre 1976 y 2011. Confirmó las conclusiones de estudios previos: Aunque la mayoría de las empresas quiebra en los primeros cinco años, el crecimiento de las sobrevivientes es tan robusto que contrarresta las pérdidas de otras empresas y crea gran parte del aumento general económico en puestos de trabajo. Pero eso comenzó a cambiar en 2000, cuando el alto crecimiento de las empresas nuevas empezó a perder intensidad.

El resultado: ‘Las empresas nuevas y las empresas jóvenes [de menos de cinco años] de alto crecimiento contribuyeron menos a la creación de puestos de trabajo en Estados Unidos en el período posterior a 2000 que en períodos anteriores', expresa el informe.

La caída en las empresas nuevas podría explicar también la ralentización de la productividad, una medida de la eficiencia que, en última instancia, eleva el estándar de vida. Entre 2010 y 2014, la productividad creció un mero 0.3% anualmente, también bien por debajo del promedio posterior a la Segunda Guerra Mundial de alrededor de un 2%, según la Oficina de Estadísticas Laborales. ‘Las pruebas sugieren que las empresas nuevas dedican más recursos a la innovación en forma desproporcionada,' dice el estudio. La caída de las empresas nuevas sugiere o bien que su innovación va a la zaga o que ha quedado diluida por un crecimiento económico más lento.

Las causas exactas de la caída en las empresas nuevas no son claras, admite el estudio. Una teoría obvia es el legado de la Gran Recesión, que inspiró cautela y aversión al riesgo. Aún así, ésa es como mucho, una explicación parcial, porque no da cuenta de la ralentización que precedió al comienzo de la recesión en 2007. Lo que está claro es que la caída en las empresas nuevas es coherente con la conducta en otras empresas, específicamente inversiones débiles en nuevas plantas y maquinaria. Comparadas con el pasado, las empresas parecen más renuentes a invertir en el futuro.

‘Ahora hay pruebas firmes, de múltiples fuentes de datos... de un declive general en el dinamismo de las empresas norteamericanas en las últimas décadas,' dice el estudio, que fue dado a conocer este mes. Se trata del estudio NBER 21766, cuyos autores son los economistas Ryan A. Decaer, de la Reserva Federal, y John Haltiwanger, de la Universidad de Maryland, y Ron Jarmin y Javier Miranda, de la Oficina de Censos.

THE WASHINGTON POST

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La caída en las empresas nuevas podría explicar la ralentización de la productividad, medida de la eficiencia que eleva el estándar de vida.