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21 de Jan de 2020

Economía

¿Se avecina una nueva recesión económica?

¿Podría la turbulenta actividad bursátil de la semana pasada indicar que esta es una de las veces en que acierta?

Washington — Es difícil no preguntarse: ¿Nos está diciendo algo el mercado de valores? Es cierto, los antecedentes del mercado para pronosticar recesiones son horribles. Las acciones a menudo se mueven por capricho o por moda. Pero el hecho de que el mercado se equivoque la mayoría de las veces no significa que se equivoque siempre. ¿Podría la turbulenta actividad bursátil de la semana pasada indicar que esta es una de las veces en que acierta? Al cierre del jueves, las acciones habían bajado un 5% para la semana, una pérdida en papel de $1.3 billones, dice Wilshire Associates. ¿Estamos en presencia de la próxima recesión?

La venta se originó en China con un informe más débil de lo que se esperaba sobre la actividad en fabricaciones. Eso desencadenó una aguda caída en las acciones chinas, que se propagó a los mercados norteamericanos y europeos.

Detrás de esta reacción en cadena está la enorme transferencia de poder económico de los países avanzados (principalmente Norteamérica, Europa y Japón) a las naciones de ‘mercados emergentes' (Brasil, Rusia, India y China —llamados BRIC— y países similares, como Indonesia). Ahora eclipsan a los países avanzados.

Consideremos lo siguiente: En los años 80, los países de mercados emergentes más los países en desarrollo pobres representaban el 36% de la economía mundial (Producto Interno Bruto), informa Maury Obstfeld, economista en jefe del Fondo Monetario Internacional. Ahora su porción es de alrededor del 56% del PBI global. No hay nada inherentemente malo en ese hecho. En verdad, el crecimiento más rápido de estas economías en el pasado explica por qué su porción de PBI global aumentó.

El problema es que su crecimiento económico se está ralentizando. De los países BRIC, sólo se ha mantenido el crecimiento económico rápido de India. Brasil y Rusia están en recesión y la expansión de China ha flaqueado. Además, varios problemas de envergadura reducen las perspectivas de crecimiento económico futuro, expresa el economista Hung Tran, del Institute of Internacional Finance, un grupo de la industria.

Uno de ellos es el nivel de deudas. Muchas economías de mercados emergentes escaparon lo peor de la crisis financiera del 2008 y 2009, porque sus bancos concedieron muchos préstamos y sus empresas obtuvieron muchos préstamos. Entre 2008 y mediados de 2015, la deuda corporativa en esos países, incluyendo bonos, explotó de $8.9 billones a $24.5 billones, informa Tran.

China fue gran parte de este fenómeno. En algunos países (Tailandia, Corea del Sur), los préstamos al consumidor también se elevaron. El resultado de eso es que ahora los prestatarios deben conservar su efectivo para servir los préstamos.

El otro problema es el legado del auge en materias primas —petróleo, granos, metales.

Entre 1999 y 2011, los índices de los precios de las materias primas se elevaron alrededor de un 80%, expresa Tran, sobre la falsa suposición de que China tenía un apetito casi ilimitado de materias primas. No es así.

Desde entonces, los índices de precios cayeron alrededor de un 50%. La oferta es mucho mayor que la demanda, se cancelaron nuevas inversiones. El colapso en los precios devastó a los exportadores de materias primas, liderados por los productores de petróleo. Las materias primas representan el 45% de las exportaciones de Brasil (mineral de hierro, soya, azúcar) y Malasia (petróleo, cobre). La burbuja de China se reventó.

He aquí el panorama que emerge: El exceso de préstamos desaceleró el crecimiento económico en muchos países de mercados emergentes. En las naciones avanzadas, el crecimiento económico parece atascado —como mucho—entre un 1 y un 2% anual.

Con tanta debilidad, la economía mundial es vulnerable a acontecimientos (por ejemplo, la prueba de la bomba nuclear de Corea del Norte) que reducen la confianza. Toda reducción siguiente de actividad comercial o gastos del consumidor podría sumergirnos en una recesión. También se teme que China devalúe su moneda—el yuan—para mejorar la competitividad de sus exportaciones.

Quizás eso es lo que nos dice el mercado de valores.

Hay escépticos. El economista Mark Zandi, de Moddy's Analytics, sostiene que las amenazas de los países de mercados emergentes para los Estados Unidos son exageradas. ‘La fuerza subyacente de la economía es el mercado laboral,' dice Zandi. ‘Estamos cerca del pleno empleo. Una parte muy pequeña del mercado laboral está conectada al resto del mundo por medio del comercio'. Las exportaciones constituyen sólo un 13% del PIB de Estados Unidos. El 87% restante refleja la demanda interna.

En diciembre, los empleos de la nómina se expandieron en 292 mil puestos.

Aún así, hasta a Zandi le preocupa que una caída importante en los precios de las acciones desmoralice a los inversores ricos y de la clase media alta, que son los que más compran y poseen acciones (Informa que el 20% más rico de los norteamericanos representa el 51% de los ingresos, el 58% de los desembolsos personales y el 73% del valor neto).

Las grandes pérdidas podrían causar un ‘efecto riqueza' negativo: Cuando la gente se siente más pobre, gasta menos (en forma similar, cuando se siente más rica, gasta más). Los economistas creen desde hace tiempo que el efecto de riqueza para las acciones es pequeño —alrededor de $0.02 o $0.03 por cada dólar de ganancia o pérdida—; pero un estudio reciente de Zandi y sus colegas halló que, en años recientes, el efecto riqueza para las acciones llegaba a los $10.12. Eso magnificaría considerablemente el impacto de una caída seria del mercado.

Para la pregunta esencial (¿predice el mercado una recesión?) no hay una respuesta concluyente. Cuánto se ralentizará China y cómo responderá el resto del mundo son cuestiones abiertas. Las acciones de Estados Unidos podrían haber reaccionado excesivamente. Pase lo que pase, éste no es el ciclo económico habitual.

THE WASHINGTON POST

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En los años 80, los países de mercados emergentes más los países en desarrollo pobres representaban el 36% de la economía mundial.

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Varios mercados emergentes escaparon lo peor de la crisis financiera del 2008 y 2009, porque sus bancos concedieron muchos préstamos y sus empresas consiguieron préstamos.