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24 de Nov de 2020

Economía

En inmigración, Clinton ha sido una acróbata

Es probable que Clinton apoye un enfoque legislativo que incluya la legalización de los indocumentados

Por haber escrito sobre el tema de la inmigración durante más de un cuarto de siglo, he oído una enorme cantidad de mentiras, contradicciones e incoherencias provenientes de funcionarios electos de ambos partidos.

Por lo que fue sumamente refrescante, en las últimas semanas, ver la frustración de mis colegas de los medios cuando un político aparentemente revirtió su curso en el asunto de la inmigración. Es una historia familiar que muchos de ellos no advirtieron en el curso de los años.

En primer lugar, como lo expresé anteriormente, no creo que Trump diera un giro tan pronunciado en inmigración.

No es que hablara sobre la construcción de una muralla en la frontera mexicano-americana y después anunciara que eso no sucederá. Ése sí sería un giro total.

Trump ha sido más que nada, torpe. La inmigración siempre iba a ser un tema difícil para él porque, aunque ingresó en la política en los últimos 15 meses, antes fue constructor y empresario durante casi 50 años. Debe saber que la economía estadounidense se derrumbaría sin la mano de obra de los inmigrantes ilegales. No importa lo que diga el político, el empresario no sentirá ningún entusiasmo por deshacerse de todos los trabajadores indocumentados.

Incluso después de su fogoso discurso en Phoenix, hace un par de semanas, Trump parece haber dejado, una vez más, la puerta abierta para otorgar por lo menos a algunos de los indocumentados un camino a la categoría legal. En una conversación con reporteros a bordo de su avión, Trump dijo: ‘No estoy descartando nada. Tomaremos esa decisión en el futuro'.

Y hace sólo unos días, durante un foro en NBC News, Trump dio más rodeos al responder a una pregunta sobre si un indocumentado que desea servir en el ejército estadounidense ‘merece quedarse en este país legalmente'.

El candidato republicano consideró que ésa era ‘una situación muy especial' y dijo que podía imaginarse a sí mismo "resolviéndola'.

Aún así, si las vueltas en inmigración fueran un deporte Olímpico, el desempeño de Trump merecería sólo una medalla de plata.

Hillary Clinton está en una categoría diferente.

En febrero de 2003, en un programa de radio en Nueva York, Clinton intentó parecer moderada al declararse ‘categóricamente en contra de los inmigrantes ilegales'. Sin embargo, durante un debate demócrata para las primarias, en enero de 2008, Clinton se jactó de que, como senadora, ella "co-patrocinó la reforma migratoria integral en 2004'.

Entonces, ¿Clinton está ‘categóricamente' en contra de los inmigrantes ilegales, y aún así desea brindarles un camino a la ciudadanía?

Entre los que cubrimos el tema de la inmigración, y seguimos el debate de cerca, no se describe a Clinton generalmente como una elocuente defensora de la reforma migratoria integral. En esa lista se encuentran legisladores tales como el representante Luis Gutiérrez, demócrata por Illinois, y el senador John McCain, republicano por Arizona. Es probable que Clinton apoye un enfoque legislativo que incluya la legalización de los indocumentados, pero nunca arriesgó su cuello en ese asunto.

Además, si Clinton realmente apoya la reforma migratoria integral, entonces ¿por qué apoyó, más tarde, una enmienda de protección al trabajador, cuya intención era eliminar la Ley para una Reforma Migratoria Integral de 2007? Propuesta por el senador Byron Dorgan, de Dakota del Norte, la enmienda agregaba una ‘cláusula de vencimiento' a la estipulación de los trabajadores invitados, que ahuyentó el apoyo republicano.

Después está la confusa postura de Clinton sobre si los indocumentados deben obtener licencias de conducir. Dijo que ‘no'. Después, otra vez ‘no'. Y para fines de 2007, había cambiado de postura repetidamente —hecho que Barack Obama señaló en ese debate, en enero de 2008.

‘El único punto que quiero señalar es que la senadora Clinton dio un número de respuestas diferentes en el curso de seis semanas en este asunto', dijo Obama.

Pero, con respecto a Clinton, el giro más extraño en inmigración fue durante la crisis de los refugiados de América Central, en el verano de 2014, cuando —en el curso de 24 horas—cambió de opinión mientras se debatía si modificar una ley de tráfico humano que dificultaba la deportación de niños refugiados, al asegurar que obtuvieran una audiencia de asilo.

En julio de 2014, Clinton expresó en National Public Radio que ‘debería considerarse' un cambio en la Ley William Wilberforce para la Reautorización y Protección de las Víctimas de Traficantes de 2008 , porque los estadounidenses necesitan ‘algo de flexibilidad dentro de las leyes'.

Al día siguiente, durante una entrevista en Fusion, que va dirigida a espectadores hispanos, Clinton declaró: ‘No estoy de acuerdo con un cambio de la ley'.

Que viraje tan torpe. Ese tipo de declaraciones muestran por qué, en las Olimpíadas de los cambios de posición, Clinton se lleva la medalla de oro.

THE WASHINGTON POST WRITERS GROUP

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Si Clinton realmente apoya la reforma migratoria integral, entonces ¿por qué apoyó, más tarde, una enmienda de protección al trabajador...

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En julio de 2014, Clinton expresó en National Public Radio que ‘debería considerarse' un cambio en la Ley William Wilberforce para la Víctimas de Traficantes