La Estrella de Panamá
Panamá,25º

13 de Oct de 2019

Economía

Requerimos de una educación ‘sin costuras' para el agro en Panamá

No son nuevos modelos ni grandiosas infraestructuras lo que se necesita, se requiere dotar de recursos a las instituciones existentes

Múltiples estudios, realizados por diversas organizaciones, apuntan a la formación técnica en el agro como la solución inmediata a la falta de mano de obra calificada para detener el retroceso que agobia este sector. Comparto este criterio, siempre y cuando esa formación técnica no sea terminal, es decir, que permita a sus egresados continuar estudios superiores, si así lo desean. A este camino se le denomina ‘educación sin costuras', ya que además de técnicos, Panama también necesita ingenieros y especialistas en temas agropecuarios para introducir la alta tecnología que garantiza la productividad y eficiencia que nos permita competir a nivel mundial.

Varios ministerios de manera no orquestada están tratando de encontrar el camino para una rápida formación de los técnicos que requieren las empresas. Para esto, están contemplando introducir modelos importados de otros continentes. Currículos exitosos para singapurenses, escoceses, suizos, finlandeses etc., diseñados para egresados de sistemas educativos muy diferentes al nuestro y hasta contrarios a la mentalidad latinoamericana.

¿Por qué buscar soluciones fuera de nuestro continente? Estas soluciones están a nuestra disposición en países vecinos, como el Cena en Colombia y el INA en Costa Rica. Estos buenos vecinos en múltiples ocasiones nos han manifestado su deseo de compartir con nosotros su modelo de enseñanza para oficios, formación vocacional y técnica, además de apoyarnos con profesionales especializados en el campo agropecuario mientras se actualizan los nuestros.

Un respaldo con presupuesto y una administración profesional es lo que las instituciones como el INADEH, institutos profesionales y técnicos y otras escuelas vocacionales del país necesitan.

Fueron estas instituciones las que en el pasado formaron los buenos profesionales y trabajadores, que llevaron a nuestro país al privilegiado sitial donde se encuentra.

Nos hemos enterado que se pretende introducir un ‘nuevo modelo' importado de otras latitudes, lo que significaría darle el golpe de gracia que acabaría con las instituciones técnicas tradicionales que están esparcidas actualmente por todo el territorio nacional. Estas instituciones, aunque imperfectas, con el apoyo económico necesario sostenido y una administración profesional independiente (alejada de la política), pueden ser las instituciones formadoras de los nuevos oficios y empleos técnicos, que requieren ahora las diversas ramas de nuestra economía, especialmente el agro, donde se pueden generar los empleos que los jóvenes con vocación por el sector necesitan.

Nuestro sistema educativo está concebido para que los egresados de los institutos profesionales y técnicos (IPT), Instituto Nacional de Agricultura y otros, terminen con un bachillerato y las competencias elementales requeridas por una operación agropecuaria. Este título les permite una inmediata inserción laboral con posibilidades de continuar una carrera técnica en centros como INADEH, además del acceso a la educación superior postmedia y universitaria.

No son nuevos modelos ni grandiosas infraestructuras lo que se necesita. Se requiere dotar de recursos de manera consistente a las instituciones existentes, pero sobre todo ponerlas en manos de una experimentada administración profesional, que sepa manejar juiciosamente el presupuesto, los docentes y capaz de lograr con MEDUCA la adecuación de las asignaturas a las necesidades del momento. Esta administración debería ser sometida a concurso público nacional o internacional y además darle potestad para nombrar a docentes con competencias técnicas y vanguardistas.

Estoy segura de que en Panamá tenemos el talento para implementar un sistema que comulgue con nuestra idiosincrasia y que permita la ‘educación sin costuras', desde el nivel vocacional, pasando por el nivel técnico hasta llegar al nivel postmedio y universitario. No más improvisaciones con modelos exóticos, el modelo de formación profesional en nuestro país funcionó en el pasado; lamentablemente, este tipo de educación no recibió el apoyo gubernamental acorde con el vertiginoso y cambiante crecimiento de los diversos polos de desarrollo, que surgieron en la República de Panamá en las últimas dos décadas. Ahora nos toca recuperar el tiempo perdido, rescatando nuestras instituciones de formación técnica que inciden en el agro, tales como el INADEH, los IPT, el INA Divisa, Artes Mecánicas, y firmar alianzas con instituciones del nivel superior para propiciar que los jóvenes a partir de carreras técnicas, continúen estudiando hasta llegar a ser los profesionales competentes que el sector necesita.