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18 de Oct de 2019

Economía

Pérdidas por la evasión fiscal alcanzan los $335,000 millones

La suma es por incumplimiento tributario del impuesto a la renta y el impuesto al valor agregado (IVA), cifra que representó el 6.3% del PIB en la región en 2017

La evasión fiscal es uno de los obstáculos a la movilización de recursos para financiar los ODS.

Las pérdidas asociadas al incumplimiento tributario del impuesto a la renta y el impuesto al valor agregado (IVA) alcanzaron el 6.3% del Producto Interno Bruto (PIB) regional en 2017.

Esto significa que el costo de la evasión y la elusión fiscal en la región ascendió a $335,000 millones durante el año estudiado, según las últimas estimaciones del Panorama Fiscal 2019 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En el documento de 136 páginas, que analiza las políticas tributarias para la movilización de recursos en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Cepal señala que la evasión y elusión tributaria sigue siendo uno de los principales obstáculos a la movilización de recursos internos para financiar los ODS en la región.

En ese contexto, los cálculos de la Cepal indican que los flujos financieros ilícitos que salen de la región como consecuencia de la manipulación de precios del comercio internacional de bienes alcanzaron los $85,000 millones en 2016.

Este monto equivale al 1.5% del PIB de América Latina y el Caribe, explica la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, en el prólogo del Panorama Fiscal 2019.

TAREA PENDIENTE

En ese sentido, Bárcena reconoce que la política tributaria en la región ha tomado mayor relevancia como herramienta para impulsar el progreso hacia el cumplimiento de los ODS y un creciente reconocimiento de la importancia de abordar este tema, especialmente en un período caracterizado por la consolidación fiscal.

Sin embargo, los ‘desafíos' que enfrentan los países en este ámbito representan barreras considerables al logro de un desarrollo económico sostenible e inclusivo.

Indica que varios países como Costa Rica, Ecuador, Guyana, Honduras, México y Perú han adoptado programas de regularización tributaria para mejorar la supervisión fiscal y reducir la evasión tributaria. Pero no menciona los avances que ha tenido Panamá en esta materia, como la implementación del sistema de factura electrónica y la Ley 70 de 2019, que tipifica la evasión fiscal como delito, recién aprobadas por el Gobierno.

Y es que para Bárcena, la política tributaria ‘no solo tiene un impacto sobre el nivel de recursos disponibles, sino que incide sobre múltiples dimensiones de los ODS, como la desigualdad, la pobreza y el bienestar de mujeres, ancianos, jóvenes y otras poblaciones vulnerables'.

Entre otros aspectos, el documento también analiza el uso de incentivos fiscales y los tratamientos tributarios preferenciales que limitan la movilización de recursos pero que, si fueran orientados de forma efectiva hacia la inversión, permitirían contribuir a las metas planteadas en los ODS.

En materia coyuntural, indica que el proceso de consolidación fiscal en América Latina y el Caribe continuó durante el 2018. El déficit primario para el conjunto de los países latinoamericanos pasó del 0.8% del PIB en 2017 al 0.5% del PIB en 2018.

Precisa que este ajuste se debe, principalmente, al recorte registrado en el gasto primario —los gastos totales excluyendo los pagos de intereses— cayendo del 19.0% del PIB en 2017 al 18.6% del PIB en 2018.

El informe también describe que a pesar de la mejora en la posición fiscal registrada en América Latina, la deuda pública bruta está al alza y alcanzó un 42.3% del PIB en 2018, frente al 39.4% del PIB en 2017. En cambio, en el Caribe el nivel de la deuda pública bruta ha bajado, aunque se mantiene elevado, pasando del 74.3% del PIB en 2017 al 72.4% del PIB en 2018.

Por otra parte, y en consonancia con los esfuerzos dirigidos a la consolidación fiscal, el aporte del gasto público al crecimiento se ha contraído.

Destaca la reducción en los gastos de capital en América Latina, que bajaron del 3.6% del PIB en 2017 al 3.2% del PIB en 2018, su nivel más bajo desde 2007.

Se registró también una reducción en el gasto corriente primario en América del Sur, lo que podría poner presión sobre el gasto social.

En cuanto a los ingresos públicos, advierte de que aunque para el conjunto de América Latina se mantuvieron en su nivel del año anterior (18.1% del PIB), esta estabilidad ocultó tendencias opuestas dentro de la región: están reduciéndose en el grupo de países compuesto por Centroamérica y México, mientras que en América del Sur están ganando mayor dinamismo.

En el Caribe, en tanto, se reporta un incremento en la recaudación tributaria y en ingresos por otros conceptos —incluyendo de programas de ciudadanía por inversión—, lo que impulsó la evolución de los ingresos totales, que alcanzaron un 27.6% del PIB en 2018 frente al 26.3% anotado en 2017.