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18 de Apr de 2021

Economía

Ópticas improvisadas, un mal que se multiplica como hongos

Sin cumplir con las prácticas adecuadas y sin contar con el personal, equipo o permisos adecuados, ópticas emergentes ofrecen al consumidor lentes y tratamientos correctivos para la vista, los consumidores compran su servicio sin verificar su idoneidad

Comprar un par de lentes de contacto o anteojos para corregir problemas de visión es un problema de salud pública que en el mundo moderno es tan común como una congestión nasal o un dolor estomacal o de cabeza.

Aunque el primero es cada día más común, la facilidad para solucionar uno u otro es muy distante, los problemas de la vista no pueden resolverse con la consulta a un farmaceuta, con un brebaje preparado por la abuela o con una aspirina.

REQUERIMIENTO DE SALUD

Un Consejo Técnico verifica que las unidades de salud cumplan la ley

Para el funcionamiento adecuado, cada óptica debe contar con el personal idóneo.

Las ópticas requieren, además, el equipo adecuado para brindar el servicio a los pacientes.

La corrección no se puede encontrar en una farmacia o en una tienda por departamentos. Para ello se requiere de la evaluación médica y de asistencia profesional con idoneidad y experiencia.

Sin embargo, la complejidad de los tiempos actuales lleva a los afectados a buscar la solución más sencilla y, en muchos casos, la más barata.

No se toma en cuenta que corregir un problema visual es mucho más complejo que comprar un par de zapatos, optar por un par de color negro o los café, tacón alto o bajo; tampoco es tan sencillo elegir el color o la talla del vestido para la boda de tu prima.

Lamentablemente, hay quienes lo hacen sin tomar en cuenta que una elección equivocada podría llevar a la afectación de la visión de por vida, la pérdida de uno ojo o, en el peor de los casos, la muerte.

LA REALIDAD ACTUAL

Los últimos meses, cada vez es más común que en la esquina de un centro comercial, debajo de una escalera o un quiosco se establezca una óptica. ‘Se hacen lentes a bajo costo', se lee en las entradas de estos establecimientos, que en algunos casos comparten local con una tienda de sodas u otros víveres.

Una visita a estas ópticas deja ver que en algunos casos aros, lentes y soluciones para los lentes de contactos comparten anaquel con productos comestibles, como galletas, refrescos o cualquier otro artículo que se pueda vender en estas tiendas, algunas de las cuales tienen la venta de lentes como actividad complementaria.

Este diario visitó una de estas ópticas, ubicada en uno de los primeros centros comerciales fundados en Panamá y de reciente remodelación.

‘Lentes express' dice el letrero que llamó la atención de este reportero. Una linda joven salió a nuestra atención y de inmediato, como una metralladora, empezó a hacer preguntas. ‘¿Cómo le va? ¿Busca reemplazo para sus lentes? ¿Qué le gustaría llevar?', todo antes de que pudiéramos siquiera pensar en las preguntas, ella misma empezó a responder como si se tratara de una de las dulces voces pregrabadas que atienden cuando se llama al callcenter de un banco: ‘Le hacemos el examen de inmediato (sin compromiso), tenemos aros de pasta, de metal, lo último del mercado, y se los entregamos en 24 o 48 horas. Y le ofrecemos facilidades de pago...'.

‘Si quiere, puede pasar al cuartito de atrás y le hacemos el examen de la vista enseguida... le sale gratis si hace el abono para que empecemos con el proceso de confección y el resto lo paga cuando se los entregamos... sale balato', dijo.

Aceptamos el ofrecimiento y una vez en el ‘cuartito' trasero, nos sentaron en una silla de ruedas similar a la que utiliza la secretaria de nuestra oficina, apagaron las luces y la misma chica que nos atendió al llegar, se puso una bata blanca y encendió un proyector; nos colocó un aparato en la cara y empezó a preguntar si podíamos leer las letras que se reflejaban en la pared. Al final, una receta y el compromiso de hacer los lentes. No nos dio la receta, pues no nos comprometimos a la compra. A la pregunta de si era doctora, respondió que sí, pero que estaba a la espera de la entrega de su certificado de idoneidad para colgarlo en la pared.

LA BUENA PRÁCTICA

Luego de esta experiencia, asistimos a una de las sucursales de Óptica López. Amablemente nos atendieron Miguel y Marcela, dos jóvenes que se identificaron como parte de la familia propietaria del negocio. Lo primero que dijeron fue que el lema del negocio es que ‘todo lo que se hace bien se puede mejorar'.

Primero, la atención con un equipo especializado y después, un diálogo con el doctor, luego una conversación sobre el uso que se le daría a los lentes. Una vez completado el proceso, nos mostraron una galería de aros e informaron que en cada una de las sucursales de la compañía es obligatorio tener copia del certificado y la idoneidad del optómetra a cargo.

Este profesional debe permanecer allí mientras las puertas del local estén abiertas al público. Son ellos los que atienden a cada paciente, que es la categoría que se le da a cada persona que llega en busca de atención. Son pacientes y no clientes, remarcaron.

Tras seguir indagando para conocer sobre la confiabilidad del negocio, nos invitaron a pasar a la fábrica que está en la parte trasera del local, pero cuyo aspecto dista mucho del ‘cuartito de atrás' en el que nos atendió la paisana.

Después de un recorrido por una planta de dos niveles, no hubo más que una reacción de asombro para una persona que padece de miopía y astigmatismo desde hace más de quince años, lo que lo obliga a usar lentes desde hace más de diez años, pero que nunca se imaginó el complejo proceso tecnológico que involucra la confección de un par de lentes.

Una inversión multimillonaria en equipo de punta de origen europeo. De hecho, este local sirve como showroom , cuando algún país de la región se interesa en comprar el equipo a la fábrica.

Hasta algo de orgullo sentimos al percatarnos de que casi el 100% del personal es nacional. ¿Dónde estudian? —preguntamos. La misma empresa los capacita, algunos son enviados al extranjero, otros reciben entrenamiento local con instructores de la misma fábrica, lo que los prepara como personal de primer nivel y con especializaciones únicas en Panamá.

Al finalizar el recorrido, nos decidimos por los lentes de esta óptica de verdad; lo mejor es que quedó en evidencia que los precios no distan de los que se ofrecían en la óptica del ‘cuartito de atrás'. Además, la calidad, el buen servicio y la idoneidad se pagan.