Temas Especiales

05 de Dec de 2020

Economía

La obsolescencia de los productos

La obsolescencia programada o planificada es la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto

La obsolescencia se remonta a la década de los años 20 del siglo pasado, cuando se implantó un modelo de producción para fabricar grandes cantidades de productos en serie que se sustituyeran en poco tiempo. Así, en 1924 los principales fabricantes de bombillas crearon el ‘cartel Phoebus', con estos estándares de producción y venta y que, entre otras cuestiones, se programó a 1,000 horas de vida media de las bombillas.

Sin embargo, no es sino hasta hace dos décadas que la vida útil de muchos bienes de consumo se ha reducido de forma visible; esto se debe al rápido cambio tecnológico, las tendencias de la moda y el encarecimiento de las reparaciones de estos productos que terminan sustituidos por otros a gran velocidad, sin que muchas veces alcancemos a acostumbrar al uso del nuevo producto cuando ya tenemos que reemplazarlo; a esto se le llama obsolescencia de los productos.

Antes, la prolongada duración de los bienes de consumo era una condición esencial que nuestros padres y abuelos tomaban en cuenta antes de adquirirlos y la calidad se asociaba a su duración y no tanto al precio. Haciendo remembranzas, muchos de esos artículos, como las joyas, los relojes, bolígrafos, incluso línea blanca, eran utilizados por más de una generación en la familia. Hoy, cumpliendo el término de garantía, con suerte el producto llega a éste funcionando, cuando ya es irreparable, o su reparación es tan cara como reponerlo nuevamente, o finalmente no cuenta con reparación eficiente que lo haga trabajar en condiciones normales.

A este fenómeno se le llama la obsolescencia programada u obsolescencia planificada, porque hay una programación determinada por el fabricante durante la fase de diseño del producto para ponerle fin a la vida útil de un producto y que, por tanto, se torne obsoleto.

Una de las principales consecuencias de la obsolescencia de los productos se ve reflejado en la economía del consumidor, pero no es la única, pues la desaparición de servicios técnicos que se dedicaban a la reparación de electrodomésticos es otra, al fabricar productos cuyo diseño hace imposible la reparación y por tanto, consideraciones relacionados con la innovación, los servicios postventa y nuevas prácticas de los proveedores son las que a futuro serán valorados por los consumidores de forma generalizada al momento de adquirirlos.

No obstante, nuestra responsabilidad va más allá de la compra; está relacionada al servicio técnico y a esa atención postventa que por los próximos años de garantía del producto nos vinculará con el cliente.

Es por ello, que los consumidores están empezando a exigir más información por parte de los fabricantes para poder ejercer su derecho a un consumo responsable que garantice que las empresas no fabriquen con criterios de obsolescencia que conviertan a esta creación en un planeta chatarra, ya que al descartar irresponsablemente estos productos van a parar a nuestros ríos y mares. Esto implica al final del análisis adquirir lo que realmente se requiere para satisfacer nuestras necesidades y ser responsables con el descarte de los productos sin dañar al entorno.

ABOGADA-ACODECO