08 de Dic de 2022

Economía

Urge ‘planificar' lo que se quiere para el agro y la industria frente a los TLC

Economistas analizaron la importancia de los TLC y sus potencialidades para las generación de valor agregado, reglas de origen y las inversiones extranjeras, en un conversatorio del Sindicato de Industriales de Panamá

Urge ‘planificar' lo que se quiere para el agro y la industria frente a los TLC
Los economistas coinciden en que es necesario dar el salto de la producción y venta de productos frescos a productos procesados que garanticen mayor permanencia en los anaqueles.

El presidente del Colegio de Economistas de Panamá, Samuel Moreno Peralta, señaló que urge replantear como sociedad qué se quiere para la agricultura nacional y para la industria frente a los Tratados de Libre Comercio (TLC).

‘En la agricultura lo primero que tenemos que hacer es planificar (que hace buen rato dejó de hacerse) y determinar qué queremos hacer en cada rubro; por ejemplo, en arroz, que en la década de los ochenta tenía superávit. Hay que rescatar la planificación para enviarle señales claras a los inversionistas, no cambiar las reglas ni cambiar los caminos para tener seguridad jurídica', indicó.

El economista expuso sus ideas en un conversatorio organizado por el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), donde se analizó la ‘importancia de los TLC y las potencialidades de la red de tratados respecto a la generación de valor agregado, reglas de origen y las inversiones extranjeras'.

En ese sentido, señaló que los tratados de libre comercio —en cualquiera de sus formas, TLC, TPC o ADA— reúnen una serie de normas jurídicas que atienden el acceso a mercado de los productos, pero a su vez resguardan elementos de protección a la industria nacional y a la agricultura.

Un TLC permite eliminar o rebajar los aranceles para los bienes de exportación entre las partes y acuerdos en materia de servicios. Se rige por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) o por mutuo acuerdo.

Actualmente, Panamá mantiene 22 tratados y acuerdos vigentes y se encuentra en negociación de un próximo TLC con la República Popular China.

En ese contexto, el economista Guillermo Salazar, quien ha participado en la negociación de algunos tratados que ha firmado el país, destacó la adhesión de Panamá a la OMC y señaló que los órganos ejecutivos del organismo son los responsables del diseño de las política arancelarias de los acuerdos.

Indicó que si el objetivo estratégico es garantizar que la producción nacional crezca, entonces ‘la política arancelaria debe responder a ese objetivo nacional. Es una herramienta que el Órgano Ejecutivo tiene para apoyar la producción nacional'.

Salazar explicó que cuando se negocia un TLC se mantiene el objetivo de garantizar un nivel de atención a la producción nacional y abrirle la posibilidad de participar en el otro mercado, en el mercado externo. Para ello, resaltó, se requiere que la otra parte abra su mercado.

Mencionó que en el caso del tratado con Estados Unidos, casi todos los productos panameños cuentan con una apertura para esos consumidores, pero hay aspectos que se debe atender para introducir los productos panameños a ese país.

Según Salazar, a los productos panameños aún les falta reunir la calidad y características sanitarias y fitosanitarias. ‘Falta que se certifiquen, porque el comprador también tiene interés en conocer qué es lo que le van a vender. Pero si Panamá no se prepara, va a ser difícil que nos abran la barrera'.

Agregó que otro obstáculo del país para comercializar es que no produce la cantidad suficiente para exportar a mercados como el estadounidense.

Salazar citó el caso del arroz, que es el rubro de mayor volumen de producción y consumo en Panamá. ‘Tenemos libre mercado, pero no hay cuota para exportar arroz panameño a Estados Unidos, porque la producción nacional no nos alcanza', expresó.

Esto se debe, puntualizó, a que no se han hecho las inversiones necesarias para elevar esa producción y aún se sigue cosechando cinco quintales por hectárea, cuando debiésemos estar en 200 o 220 quintales por hectárea, y para eso se requiere inversión en sistemas de riego, aunque reconoce que todavía hay desconfianza por lo que pasó con el de Tonosí.

Consideró que el nuevo gobierno del presidente electo Laurentino Cortizo Cohen ‘sí está planteando el tema estratégico de apoyar la producción nacional y aprovechar los resultados de los 22 tratados que se han firmado, no solo para beneficiar al exportador sino también al productor y al consumidor'.

El economista considera que en la medida en que se eleve la productividad, se tendrá la capacidad de suministrarle a la población panameña una mayor oferta y se impactan los precios a la baja. ‘Se eleva la productividad y la competitividad', afirmó.

Está convencido de que en Panamá hay oportunidad de incrementar la producción para participar en la demanda mundial, sin sacrificar a los productores, la producción ni a los consumidores.

Manifestó que Panamá ha ‘alterado' el mercado mundial en productos muy específicos como el café y no en volumen, sino en calidad.

¿Cómo lo hemos alterado? Según Salazar, en Panamá se han concentrado en especializar a los productores, y en atender un nicho de mercado muy exquisito.

Recordó que el año pasado se vendió una libra de café panameño geisha a $830 sin tostar y ‘esto le da un valor agregado a ese esfuerzo de los productores nacionales y lo podemos hacer en muchos rubros'.

¿Dónde hay oportunidades que no estamos aprovechando? Para Salazar, el eslabón que requieren los productores nacionales es dar el salto de la producción y venta de productos frescos a productos procesados que garanticen mayor permanencia en los anaqueles.

En el caso de productos lácteos, precisó, que con Estados Unidos se logró conseguir que cualquier producto lácteo, queso, yogur, helados, que tenga contenido de frutas tropicales no tengan restricción en ese mercado.

‘Tenemos oportunidades y hay que defenderlas, pero hay que hacerlo con perspectiva, estrategia planificación', aseguró.

Y es que confía que en el país se pueden resolver las diferencias, atender las necesidades de los productores, de los consumidores e industriales y apoyarlos en incrementar su participación en el mercado mundial de alimentos, porque hay un mercado ‘insatisfecho' que atender. ‘El mercado mundial nos abre muchas posibilidades, pero tenemos que prepararnos. No puede ser que aún no contemos con un laboratorio que certifique la calidad del producto que queremos enviar al resto del mundo y a los consumidores nacionales. Eso hay que atenderlo', insistió.

Opinó que se debe observar desde el sector gubernamental con seriedad, pero, reiteró, también con tecnología. ‘En el plano mundial no es que tenemos que inventar cómo producir de manera sostenible, sino utilizar las herramientas que ya existen, y para poder utilizarlas hay que apoyar a los productores', remarcó.

‘Tenemos oportunidades y hay que defenderlas. Pero hay que hacerlo con perspectiva, estrategia y planificación',

GUILLERMO SALAZAR

ECONOMISTA