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11 de Jul de 2020

Economía

No hay confinamiento para los pastores y sus rebaños

Los pastores están entre los trabajadores que, ni por una pandemia mundial, pueden dejar sus tareas para cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población en general, como ocurre en España

Los pastores están entre los trabajadores que, ni por una pandemia mundial, pueden dejar sus tareas para cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población en general, como ocurre en España.
Los pastores están entre los trabajadores que, ni por una pandemia mundial, pueden dejar sus tareas para cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población en general, como ocurre en España.EFE

Los pastores están entre los trabajadores que, ni por una pandemia mundial, pueden dejar sus tareas para cumplir con el confinamiento al que está obligada toda la población en general, como ocurre en España.

Es el caso de los que cuidan rebaños de cabras y ovejas en la provincia de Cádiz (sur español). Acostumbrados a ser invisibles y a vivir la mayoría de los días casi aislados en el campo, pusieron en marcha en internet la campaña "Yo hoy trabajo".

Contrasta con la de "Yo me quedo en casa", que insta a la población general a cumplir con la orden de permanecer en los domicilios, salvo algunas excepciones, para contener el contagio del coronavirus mientras dure el estado de alarma declarado por el Gobierno español hasta el 11 de abril.

"La gente no se da cuenta de la labor que hacemos los que estamos en el campo. Si los agricultores y los ganaderos nos hubiéramos paralizado ahora, si hubiéramos dejado de producir, ni los sanitarios que están en la primera línea de la lucha contra el coronavirus podrían estar haciendo su labor", asegura a Efe Pepe Millán, que cuida unas 400 cabras y 300 ovejas en Zahara de la Sierra (Cádiz).

VIDA SOLITARIA

A punto de cumplir 63 años, a Millán el estado de alarma apenas le ha cambiado la vida, salvo que los hombres que cada dos o tres días van a su majada, a un kilómetro y medio del pueblo, para llevarle gasóleo o recoger la leche que ordeña aparecen con guantes y mascarilla y ya no se paran como antes a charlar con él.

Este pastor cuida rebaños de ovejas y cabras en la sierra de Cádiz desde niño. Solo lo dejó, y a la fuerza, los 18 meses que tuvo que cumplir el servicio militar obligatorio y el tiempo que tardó en volver a tener su majada.

"Trabajo los 365 días del año, las 24 horas al día, no sé lo que es una semana de vacaciones", cuenta a Efe casi con orgullo.

Acostumbrado a la soledad en medio del campo, Pepe Millán y su mujer, su única compañera de trabajo, no han parado porque tanto los rebaños como las personas a los que alimentan, en este caso con los afamados quesos artesanales de las cabras y ovejas payoyas de la Sierra de Cádiz, necesitan de sus manos.

Pepe Millán, como sus colegas, lamenta que, ni antes ni ahora, se valora el esfuerzo de quien está detrás de unos quesos que se degustan en los mejores restaurantes: "La gente, en general no se da cuanta de la labor que hacemos los que estamos en el campo".

FAMOSOS QUESOS EN PELIGRO

Jose María Fernández es presidente de la Asociación de Criadores de Raza Payoya, que engloba a 43 ganaderos que se dedican a esta raza autóctona y cuida, también con su mujer, de una explotación de 250 cabras, 120 ovejas y 40 vacas a nueve kilómetros de Grazalema (Cádiz).

Aaunque, de momento, el estado de alarma no les ha afectado y las queserías siguen recogiendo la leche como siempre, la situación puede cambiar en breve, según reconoce.

"Si el de la quesería vende un ochenta por ciento menos, porque los restaurantes y bares están cerrados, pues llegará un momento en el que no tienen espacio en las cámaras para guardar queso y no vendrán a por la leche", explica.

Además, ahora los consumidores prefieren surtirse en los hipermercados y ya no van a las tiendas y mercados locales, su principal vía comercial de venta al público.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) establece que unas 25.000 explotaciones se están viendo ya afectadas en todo el país por la caída de ventas.

#YOHOYTRABAJO

Por eso los pastores y ganaderos de esta asociación lanzaron una campaña en redes con la etiqueta #yohoytrabajo".

Con ello visualizan que ellos, al contrario que la mayoría de la sociedad, no se quedan en casa porque cabras y ovejas no entienden de alarmas ni decretos gubernamentales, necesitan salir al monte, alimentarse y ser ordeñadas a diario.

La asociación editó un pequeño vídeo, difundido en sus redes sociales, para animar a los consumidores a seguir consumiendo sus quesos.

El estado de alarma ha pillado además en primavera, cuando los rebaños producen más leche porque pueden pastar más y mejor. "Casi todos los ingresos de los ganaderos se producen ahora, no es una época que se pueda postergar", explica a Efe Olga González Casquet, una de las veterinarias del programa de cría de esta raza.