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26 de Sep de 2020

Economía

¿Renunciar a lo bueno, para recibir lo grandioso?

Para que te conozcan necesitarás alimentarte de una energía positiva

Mientras lees estas líneas, miles de seres humanos están naciendo y muchos otros están emigrando. Cada vez hay más migrantes cruzando fronteras, en busca de oportunidades, o huyendo de las calamidades.

Cuando me cuestionan acerca de la razón que me hizo emigrar, respondo que tuve innumerables motivos. Lo cierto es que es un proceso emocionalmente difícil, para los que nos vamos y para los que se quedan. Por favor, si alguien cercano está evaluando la posibilidad de emigrar, o ya ha tomado esa decisión, acompáñalo desde el afecto. No minimices ni simplifiques sus malestares y preocupaciones solo porque lo ves desde otra óptica. Procura que aflore tu capacidad de ser empático.

Antes de emigrar, es importante que tengas “inteligencia migratoria”, a fin de prevenir situaciones tanto inesperadas como desagradables, y evaluar desde el inicio si tienes las condiciones más adecuadas para tomar la decisión de cambiar de país. Te ofrezco algunas recomendaciones producto de mi experiencia:

1. Aprende a relacionarte con otras personas. En un entorno nuevo, siempre deberás asumir la iniciativa. Puedes comenzar a practicar desde ya en tu país de origen; así irás perdiendo la timidez por preguntar, pedir, comentar, reclamar apropiadamente, hablar en forma trivial sobre aspectos cotidianos como noticias o asuntos personales. Para que te conozcan necesitarás alimentarte de una energía positiva, sin ánimo de criticar, para atraer a tus oyentes y no alejarlos. Por lo tanto, es importante buscar en internet la prensa de la ciudad de destino, los sitios importantes, universidades, etc., es decir, información variada que te ayude a integrarte a ese otro universo.

2. Supera viejos paradigmas. Todo proceso de aprendizaje implica un noviciado; debes descartar viejas creencias y adaptarte a la nueva realidad. Paradigmas que descartar: ya aprendí todo, no analizar, la responsabilidad es de otros, tengo mis hábitos formados, me siento superior, me mantengo a la defensiva, resistencia a aprender del nuevo entorno, estancarse en las dificultades y las preocupaciones, comodidad a cualquier precio. Nueva realidad: tengo mucho que aprender, meditar y consultar, la responsabilidad es únicamente mía, ¿tengo la razón?, todo cambia, asumo riesgos, sé socializar, estoy abierto a nuevas opciones, siento alegría por descubrir nuevas oportunidades, superar el obstáculo descubriendo la propia capacidad y desarrollando confianza, verdad a cualquier precio.

3. Adquiere nuevas costumbres. Revisa las costumbres adquiridas y adáptate. Es importante tener en cuenta que cada cultura tiene su propio sentido del humor; por ejemplo, una alusión de doble sentido puede ser graciosa en tu cultura pero vulgar en otra, en especial si no tienes confianza con la gente.

4. Desarrolla el análisis autocrítico y ten una buena retroalimentación. Resulta útil consultar la opinión de los verdaderos amigos, pues suelen ofrecer apreciaciones muy valiosas, ya que te conocen bien en las buenas o malas circunstancias.

5. Revisa los nuevos hábitos de consumo como recreación, comida, uso de tarjetas de crédito, gastos compulsivos en compras cuando estás triste, ya que pueden sabotear tus esfuerzos de adaptación en el nuevo entorno. Te sugiero tomar lápiz y papel, y hacer una lista.

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