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03 de Jul de 2020

Economía

Covid-19 podría llevar a 83 millones de personas a la pobreza extrema en América Latina

La Cepal y la Fao piden a los gobiernos tomar acciones urgentes para frenar el alza de la pobreza y el hambre por la crisis del nuevo coronavirus

CEPAL revela informe de pobreza multidimensional
Se prevé que el impacto en el hambre y la inseguridad alimentaria sea  más severo en América Latina.Archivo / La Estrella de Panamá

Tras siete años de lento crecimiento, América Latina y el Caribe podría experimentar este año la mayor caída del PIB (producto interno bruto) regional en un siglo (-5.3%) y con ello un aumento de la pobreza extrema.

Se estima que producto de la crisis provocada por la pandemia del Covi-19, la población en condiciones de pobreza extrema en América Latina y el Caribe podría llegar a 83.4 millones de personas en 2020, lo que implicaría un alza significativa en los niveles de hambre, señaló en un nuevo informe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El impacto sobre el hambre será muy significativo, tomando en cuenta que en 2016-2018 ya había 53.7 millones de personas en inseguridad alimentaria severa en América Latina, alertaron los organismos internacionales en el trabajo titulado: “Como evitar que la crisis del Covid-19 se transforme en una crisis alimentaria: Acciones urgentes contra el hambre en América Latina y el Caribe”, en el que proponen acciones inmediatas para enfrentar el alza del hambre en la región.

“Los efectos de la crisis ya son visibles en los sistemas alimentarios: la vulnerabilidad de los trabajadores ha crecido y los precios internos de los alimentos están subiendo más que el precio de otros productos de la canasta básica”, según el Índice de precios al consumidor IPC, cita el informe.

Aunado a lo anterior, debido al aumento del desempleo y la caída en los ingresos, millones de personas no están pudiendo adquirir suficientes alimentos, y muchas otras están teniendo que optar por alimentos más baratos y de menor calidad nutricional .

“La gravedad del problema actual en América Latina es que podemos tener un retroceso histórico en la lucha contra el hambre. Podemos perder lo que hemos logrado en quince años en tan sólo un par de meses. Millones de personas pueden caer en el hambre”, lamentó el representante Regional de la FAO, Julio Berdegué.

Para mitigar el incremento de la hambruna en la región, las agencias proponen la entrega de una ayuda específica para combatir el hambre, como parte de un decálogo de medidas para que todos los hogares accedan a una alimentación suficiente y nutritiva, las empresas y actores del sistema alimentario puedan realizar sus tareas, y los países cuenten con suficientes alimentos para garantizar el abasto a precios razonables.

“La gran tarea que tenemos por delante es impedir que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria. Por ello, proponemos complementar el Ingreso Básico de Emergencia (IBE) con la entrega de un Bono Contra el Hambre (BCH)”, expresó la secretaria Ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena.

Coinciden en que el bono contra el hambre podría materializarse en la forma de transferencias monetarias, canastas o cupones de alimentos a toda la población en situación de pobreza extrema por un período de seis meses, equivalente al 70% de la línea de pobreza extrema regional ($47 de 2010).

Su costo equivaldría al 0.06% del PIB regional, si se entrega únicamente a la población en pobreza extrema mayor de 65 años, o al 0.45% del PIB si se da cobertura a toda la población en pobreza extrema.

En ese sentido, la Cepal y la FAO recomiendan la segunda opción, lo que tendría un costo estimado de $23,500 millones.

Para los productores del sistema alimentario se plantea un incremento de al menos un 20% de la cartera promedio de créditos de los últimos tres años, que sumaría alrededor de $5,500 millones, para créditos en condiciones favorables que sean financiados por una línea especial de la banca multilateral y de las bancas de desarrollo.

Adicionalmente, para las unidades agrícolas familiares más rezagadas, se propone un kit básico de inversión ($250), lo que representaría un costo de $1,700 millones en la escala regional.

En este contexto, los organismos lanzaron un llamado a la cooperación internacional para apoyar a los países en mayor situación de vulnerabilidad.

Otras medidas ante la crisis

Dentro de su informe, la Cepal y la FAO proponen a los países reforzar los programas de alimentación escolar para garantizar la alimentación de niños, niñas y adolescentes; apoyar las iniciativas de asistencia alimentaria de las organizaciones de la sociedad civil; y dar apoyo financiero (crédito y subsidios productivos) para las empresas agropecuarias, orientado principalmente a la agricultura familiar.

Entre otras medidas que se recomiendan para mitigar la crisis están: ajustar los protocolos de sanidad y salud en la producción y el transporte de alimentos y en los mercados mayoristas y minoristas; expandir y garantizar el funcionamiento de los programas de apoyo a la producción de autoconsumo; y asegurar el financiamiento, la asistencia técnica y el acceso a insumos y mano de obra a los agricultores y pescadores artesanales.

Además de establecer mecanismos ágiles de consulta y coordinación público-privada entre todos los actores del sistema alimentario; impedir que los mercados mayoristas y minoristas y las agroindustrias se cierren o disminuyan sus operaciones y continuar con las políticas que han mantenido abierto el comercio mundial de alimentos, en particular evitando medidas proteccionistas que aumenten el precio de los alimentos.