América Latina, ante el desafío de potenciar su integración comercial

  • 18/11/2023 00:00
El Fondo Monetario Internacional asegura que esta región no ha experimentado cambios significativos en su comercio, en las últimas tres décadas
Vista aérea de un puerto con contenedores

El desarrollo comercia de América Latina y el Caribe (ALC) está rezagado, afirma un análisis desarrollado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), bajo el título 'América Latina puede utilizar el comercio para impulsar su crecimiento', publicado el pasado 16 de noviembre.

La información apunta que la suma de las exportaciones e importaciones de bienes y servicios en ALC solo es del 47% de su producto interno bruto (PIB), posicionando a la zona 20% por debajo del nivel de otros mercados emergentes en el mundo.

Esta tendencia también está presente en el comercio entre naciones de la región, el cual no ha experimentado cambios en las últimas tres décadas, dejándolo por debajo del 20%, del comercio total de la zona.

Para darnos una idea, entre 1989 y 2019 el comercio intrarregional de Europa oriental y Asia central pasó del 10% al 30%. En América del Norte se movió del 36% al 30%. En Asia oriental y Pacífico, pasó del 42% al 53% y, en la Europa occidental evolucionó del 57% a poco más del 70%.

La única región que se encuentra en una situación similar a ALC es la de África subsahariana, que comenzó por debajo del 10%, en 1989 y actualmente se encuentra en el 17%.

“Aunque la región ha tenido algunos avances en materia de apertura comercial, sigue frenada sobre todo por la infraestructura deficiente, los engorrosos trámites aduaneros y las relativamente elevadas barreras arancelarias y no arancelarias al comercio”, apunta la investigación.

El último informe de perspectivas económicas, del FMI, compartido el 13 de octubre, apunta a que ALC obtendría “grandes beneficios económicos si mejora su infraestructura comercial, transporte y aduanas”. Un objetivo que requiere del mejoramiento de los trámites aduaneros, la asociación pública y privada en temas logísticos y la eliminación de las trabas burocráticas.

“Disminuir a la mitad la brecha de infraestructura entre la región y las economías avanzadas, por ejemplo, reduciría los costos comerciales y se traduciría en un incremento de las exportaciones del 30%”, apunta el fondo.

Este incremento en la demanda de productos intrarregionales, terminaría por incrementar hasta en un 7% el PIB de la zona, lo que hace necesario que las autoridades concreten acciones para conseguirlo.

Transición energética

Uno de los mecanismos que puede ayudar a estimular el comercio de la región es la transición energética, la cual puede alterar “profundamente” los patrones de comercio globales.

Países como Chile, Perú, Brasil, México o Argentina, que cuentan con grandes reservas de minerales críticos, se pueden ver notablemente beneficiados ante el aumento de la demanda de cobre, litio, magnesio y otros insumos necesarios para el desarrollo de tecnologías verdes y la descarbonización.

“Con los marcos de políticas adecuados, estos recursos podrían atraer cuantiosas inversiones y contribuir a generar oportunidades para que los países de América Latina incrementen su participación en las cadenas de valor mundiales”, alega el documento.

No se puede dejar de mencionar la deslocalización cercana o nearshoring, la cual busca relocalizar parte de las operaciones de las cadenas de suministros de una empresa, en otros países próximos, por motivos de resiliencia, lo que constituye una oportunidad para incrementar los intercambios comerciales de ALC.

Como ejemplo de esto tenemos a México, en donde se ha estimulado la inversión dentro del sector manufacturero, producto de esta tendencia.

En Panamá se busca incursionar en el desarrollo de semiconductores, luego de que el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que estaba en desarrollo una alianza entre ambos países para reforzar la cadena de semiconductores en suelo panameño, aunque todavía no es seguro que se concrete.

Franklin Morales, consejero comercial de la Embajada de Panamá en Estados Unidos, comentó durante un foro virtual incentivado por la Cámara Americana de Comercio e Industrias de Panamá (AmCham), en agosto, que Panamá está interesado en traer a suelo local la cuarta fase de fabricación de los microchips, la de empaque y prueba (ATP).

“Una vez que se fabrican los discos de silicio [que requieren los semiconductores], estos son enviados a plantas para que sean cortados, empacados y probados para garantizar su desempeño. Este proceso requiere de mano de obra técnica, pero mucho menos especializada que la del proceso de fabricación”, explicó el funcionario.

Morales reiteró que lo que se está buscando desarrollar en nuestro territorio no es ni el proceso de investigación y desarrollo ni el de distribución, dado que sería necesaria una inversión de $40.000 millones para ese tipo de fábricas, un espacio cercano a las 300 hectáreas y un gasto de agua equivalente al de siete piscinas olímpicas, al día.

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