Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 07/09/2014 02:00
Más de un siglo después de que un florista cuáquero sembrase unas esporas que había traído de Inglaterra y disparase la producción de champiñones en el condado de Chester, al sur de Pensilvania, el cultivo de esos hongos es una industria que genera 500 millones de dólares anuales y que sigue dando trabajo a multitudes de inmigrantes.
Este fin de semana se espera que casi 100,000 visitantes participen en el vecindario de Kenneth Square del festival anual de la que se define a sí misma como la capital mundial del champiñón.
EXPERTOS
‘Nadie cultiva tantos hongos como nosotros en un área tan concentrada’, aseguró la coordinadora del festival Kathi Lafferty, cuya tienda de artículos recordatorios, Mushroom Cap, ofrece camiseta con el cartel ‘Shiitake Happens’, o ‘el hongo shiitake crece solo’. Pero no son el sol ni la tierra fértil lo que sostienen la principal cosecha de Pensilvania. El gran pilar de esta industria, según lo líderes del sector, son generaciones de peones (cuáqueros, irlandeses, italianos, afroamericanos, puertorriqueños, mexicanos y ahora algunos guatemaltecos y hondureños) que trabajan 12 horas diarias desde el amanecer para cortar champiñones frescos, los cuales se resecan muy rápidamente, empacarlos y despacharlos en el día.
‘Son poblaciones de inmigrantes que querían mejorar sus vidas, igual que hicieron mis abuelos’, dijo Chris Alonzo, presidente de Pietro Industries.