Banco Mundial proyecta crecimiento de 4.2% para Panamá en 2026, casi el doble del promedio regional

  • 07/10/2026 17:36
Panamá crecería 4.2% este año, según el Banco Mundial, frente a un promedio regional de 2.2%. El organismo prevé una expansión de 4.1% para 2027 y 2028

El Banco Mundial proyecta que la economía de Panamá crecerá 4.2% en 2026, una tasa casi dos veces superior al promedio estimado para América Latina y el Caribe, según la última edición del Panorama económico de América Latina y el Caribe del organismo.

La proyección del Banco Mundial para Panamá se sitúa por debajo del ritmo de crecimiento registrado por la economía durante la primera mitad del año y supera las proyecciones de junio 2026, de 3.9%. El Producto Interno Bruto (PIB) creció 5.5% en el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025, mientras que solo en el segundo trimestre la expansión alcanzó 6.4% interanual.

Según las proyecciones del organismo la economía de Panamá cerró 2025 con un crecimiento de 4.4%, para 2026 calcula un 4.2%, para 2027 y 2028, estima una expansión de 4.1% en cada año.

Para América Latina y el Caribe, el organismo estima un crecimiento promedio de 2.2% en 2026, en línea con el 2.4% registrado en 2025. Panamá figura entre los países de la región con un desempeño superior al promedio.

El Banco Mundial también destaca a República Dominicana y Paraguay, con perspectivas de crecimiento de 4.7% cada uno, y El Salvador con 4.5%, por mantener tasas de crecimiento por encima del promedio regional. El organismo vincula este desempeño con factores como la mejora de las condiciones de seguridad, los esfuerzos de consolidación fiscal, la inversión privada y la aplicación de políticas consideradas sólidas y sostenibles.

Por su parte, el Banco Mundial proyecta para 2026 un crecimiento de 23.7% en Guyana, 3.9% en Surinam, 3.7% en Guatemala, 3.6% en Nicaragua, 3.4% en Honduras, 3.3% en Costa Rica y Granada, 3.2% en Perú, 3.0% en Dominica y Bahamas, 2.8% en Ecuador, 2.6% en San Vicente y las Granadinas, 2.4% en Belice, 2.3% en Colombia, 2.1% en Brasil y Argentina, 2.0% en Barbados, 1.4% en México, 1.2% en Uruguay, 1.1% en Santa Lucía y 0.8% en Chile.

En contraste, el organismo proyecta una contracción de 0.8% para Jamaica, 1.5% para Haití y 2.8% para Bolivia.

“América Latina y el Caribe tiene el potencial de alcanzar un crecimiento más sólido y ambicioso. Los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, fortalecido sus instituciones y avanzado en reformas están demostrando que un mayor crecimiento es posible”, expresó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

La funcionaria agregó que la región cuenta con talento humano y recursos que pueden aprovecharse mediante políticas consistentes e inversiones orientadas a elevar la productividad, crear mejores empleos e incrementar los ingresos.

Riesgos para el crecimiento regional

Aunque las perspectivas de crecimiento de la región muestran diferencias entre países, el Banco Mundial advierte que los riesgos se mantienen inclinados a la baja.

La volatilidad de los precios de la energía podría dificultar el proceso de desinflación y llevar a los bancos centrales a mantener una postura cautelosa. Esto podría prolongar las elevadas tasas de interés reales y restringir el crédito y la inversión.

El organismo también señala que los altos niveles de deuda y el costo de sus intereses continúan reduciendo el espacio fiscal de los gobiernos y desplazando recursos que podrían destinarse a inversión pública.

A estos factores se suma el riesgo asociado al fenómeno de El Niño, que podría afectar la producción agrícola y la generación hidroeléctrica, con posibles efectos sobre los precios de los alimentos y la energía.

La inteligencia artificial y la productividad

El informe dedica además un capítulo al impacto de la inteligencia artificial (IA) sobre la productividad y el mercado laboral de América Latina y el Caribe.

El Banco Mundial señala que las empresas de la región están adoptando ampliamente herramientas de IA, aunque su integración en actividades centrales de los procesos de negocio todavía es limitada.

Entre la población general, una mediana del 17% de los adultos en edad de trabajar afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial generativa, aproximadamente la mitad de la tasa observada en Estados Unidos y Canadá.

Según el organismo, las principales barreras para un uso productivo de estas herramientas no son el costo ni el acceso, sino las capacidades de gestión, las habilidades de los trabajadores y la capacidad de las empresas para reorganizar sus procesos alrededor de estas tecnologías.

“La IA ya está aquí. La pregunta es si la región podrá utilizarla de manera productiva. Una herramienta poderosa es menos relevante si los trabajadores y las empresas carecen de la capacidad de actuar sobre la información que generan”, afirmó Carlos Rodríguez-Castelán, economista en jefe encargado del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

El informe estima que alrededor del 8% de la fuerza laboral de la región se encuentra en empleos altamente calificados e intensivos en conocimiento que podrían beneficiarse de la IA. En contraste, cerca del 10% trabaja en ocupaciones cognitivas rutinarias cuyas tareas presentan una mayor exposición a la automatización.

El organismo advierte que una segunda ola de cambios podría alcanzar gradualmente al trabajo físico a medida que disminuyan los costos de las tecnologías de automatización. Cerca de una cuarta parte de los trabajadores de la región se desempeña en empleos manuales rutinarios que podrían verse afectados.

Ante este escenario, el Banco Mundial recomienda fortalecer las capacidades de las empresas, ampliar las carreras técnicas y de ciclo más corto y modernizar los sistemas digitales y de datos de los gobiernos.

El organismo también destaca el potencial de la denominada “IA a pequeña escala”, mediante aplicaciones de bajo costo adaptadas a necesidades locales, con posibilidades de uso en áreas como educación, telemedicina y prestación de servicios públicos.

Estas herramientas, agrega el informe, también podrían beneficiar a pequeñas y medianas empresas, agricultores y población en general al facilitar el acceso a conocimientos especializados.

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