BID aboga por el financiamiento escolar para bajar la desigualdad

  • 14/10/2020 00:00
Un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que el financiamiento educativo es clave para generar más oportunidades, principalmente para los estudiantes con condiciones socioeconómicas más bajas.

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Un nuevo estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destaca que el financiamiento educativo es clave para generar más oportunidades, principalmente para los estudiantes con condiciones socioeconómicas más bajas.

El año lectivo 2020 se ha visto afectado por la crisis sanitaria.

“El financiamiento escolar es una herramienta política fundamental para promover la igualdad”, afirmó Gregory Elacqua, economista principal de la División de Educación del BID, en un informe del estudio.

Añadió que “el aumento en el gasto educativo mejora el rendimiento escolar de los estudiantes, especialmente de aquellos que provienen de entornos más desfavorecidos, lo que tiene un impacto positivo en la movilidad económica intergeneracional y aumenta las posibilidades de alcanzar salarios más altos en la edad adulta.

Sin embargo, advierte que la desaceleración económica y los efectos de la pandemia de la covid-19 atentan contra la inversión que los países de América Latina y el Caribe realizan en este sector.

Según el estudio, el financiamiento educativo ha incrementado significativamente en América Latina y el Caribe durante las últimas décadas.

Así, el gasto medio por estudiante en educación primaria y secundaria alcanza hoy los $2,000 en la región, esto es tres veces más que en los años 90, señala.

Pero a medida que el crecimiento económico se desacelera, la posibilidad de reducir los presupuestos de educación incrementa, lo que podría aumentar las desigualdades entre los estudiantes.

Dentro de sus principales conclusiones, la nueva publicación del BID destaca que, si los países no tienen políticas redistributivas bien diseñadas, el financiamiento educativo puede convertirse en la principal fuente de desigualdad entre regiones, dado que las regiones con mayor capacidad para recaudar ingresos son las que tendrían más capacidad de gasto.

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