Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 01/02/2010 01:00
SUIZA. El Foro Económico Mundial, el encuentro más famoso de líderes gubernamentales y de los negocios de todo el mundo, terminó el ayer tras cinco días de actividad con un consenso general sobre la fragilidad de la recuperación, pero sin un acuerdo sobre cómo estimular el crecimiento del empleo y prevenir otra turbulencia económica global.
La reunión de 2,500 líderes internacionales en este centro turístico alpino tuvo muchos debates encendidos sobre si se necesita más regulación en el sector financiero, cómo reducir el fuerte desempleo mundial y la manera de encontrar formas para que la recuperación incipiente se mantenga durante 2010.
En Davos, la atención de los asistentes y la prensa ha tenido un efecto pendular, oscilando de la economía a otros asuntos mundiales. En foros anteriores el interés había estado en celebridades invitadas, como Angelina Jolie y Bono, pero este año recayó en los banqueros y reguladores financieros gubernamentales.
“Todo se trató de economía y todos estuvieron perdidos”, dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de la organización Human Rights Watch.
Davos se decanta por un optimismo contenido, pero plagado de amenazas. La principal es que la colosal factura de la crisis —los estímulos públicos— derive en una burbuja de deuda y empiecen las quiebras.
Los reguladores gubernamentales de EEUU y Europa describieron sus planes de la reforma financiera ante los escépticos ejecutivos de los bancos más importantes del mundo, y aunque les pidieron su opinión, insistieron que los cambios son inevitables con o sin su respaldo. El congresista estadounidense Barney Frank, quien supervisa la legislación para regular a Wall Street, señaló luego de las negociaciones: “Nadie se paró y dijo 'no nos regulen'. Perderían su tiempo si lo hicieran. Todos entienden que habrá regulación”.