INCAE: El futuro logístico de Panamá depende de una mayor inversión en capital humano

  • 16/06/2026 00:00

Académicos de INCAE coinciden en que el desarrollo del talento, la adaptación tecnológica y nuevos estilos de liderazgo serán determinantes para aprovechar las oportunidades que ofrece la economía actual

Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.

Agrega La Estrella en Google ↗️

Durante el encuentro académico “INCAE y el Futuro del Liderazgo para las Américas”, especialistas del sector educativo y empresarial coincidieron en que, si bien Panamá cuenta con ventajas competitivas únicas gracias a su ubicación geográfica, conectividad y solidez financiera, su próximo gran salto económico ya no dependerá de las obras físicas.

El consenso de los panelistas apunta a que el desarrollo futuro estará ligado estrictamente a la capacidad del país para fortalecer su capital humano, impulsar la innovación y formar líderes preparados para gestionar la incertidumbre.

Alberto Trejos, profesor emérito de INCAE Business School, explicó que Panamá y Costa Rica siguieron estrategias de crecimiento diametralmente opuestas durante las últimas décadas. Mientras Costa Rica apostó por la educación y la formación de talento para compensar sus severas limitaciones en infraestructura, Panamá concentró sus esfuerzos en desarrollar una plataforma física de clase mundial, capacidades logísticas sofisticadas y un robusto centro de servicios financieros.

“Panamá hizo la apuesta contraria (a Costa Rica). Apostó por ser de clase mundial en infraestructura, en capital físico, en capacidades financieras y logísticas, y eso le dio un enorme empuje”, afirmó Trejos. Sin embargo, el economista advirtió que el país no ha realizado un esfuerzo equivalente en la formación de habilidades para su población, lo que a su juicio ha limitado la expansión de actividades de alto valor agregado que podrían generar empleos más abundantes y mejor remunerados para la clase media.

A juicio del académico, el reto actual de ambas naciones consiste en superar los sesgos de sus modelos históricos: “Ambos deberíamos parar de pensar cómo hago todavía mejor lo que ya hago bien —infraestructura en el caso de Panamá, habilidades en el de Costa Rica—, sino más bien cómo empezamos a hacer bien las próximas tareas o lo que históricamente dejamos un poquito atrás”. Aunque reconoció que hoy existe mayor conciencia sobre este rezago en Panamá que hace veinte años, sostuvo que la asignación de recursos públicos y privados para revertirlo debe ser mucho mayor.

Por su parte, Roy Zúñiga, vicerrector académico de INCAE, explicó que la institución decidió consolidar y expandir su presencia física en el país precisamente por el potencial que observan en la evolución del profesional panameño, cuyo perfil describió como cada vez más sofisticado.

“Llegamos a Panamá para quedarnos por el enorme potencial que tiene desde un punto de vista financiero y logístico, pero también por su talento”, expresó Zúñiga.

El académico enfatizó que las oportunidades locales ya trascienden las actividades vinculadas estrictamente a la operación del Canal de Panamá. “Lo que hemos detectado es un perfil que sabe que su rol no es solo ejecutar de forma eficiente un fragmento técnico a nivel local, sino convertirse en un socio estratégico dentro de una cadena de valor de alcance mundial”, añadió.

Tecnología y el imperativo de ‘aprender a aprender’

En el ámbito tecnológico, el foro abordó con profundidad el impacto de la inteligencia artificial en el entorno corporativo. Los expertos aclararon que, si bien la tecnología no sustituirá el liderazgo humano, sí está redefiniendo por completo las competencias necesarias para competir en el mercado actual.

En este nuevo entorno, la comprensión tecnológica, el pensamiento estratégico, la capacidad de adaptación y el criterio para tomar decisiones se convierten en factores determinantes para el éxito.

“La competitividad de la próxima década dependerá de la capacidad de líderes y organizaciones para interpretar el entorno, tomar decisiones y adaptarse a un cambio acelerado marcado por la inteligencia artificial, la transformación empresarial y una mayor incertidumbre en los mercados”, señaló.

Para Trejos, el capital humano adquiere una urgencia crítica porque las nuevas herramientas digitales ya no solo automatizan tareas físicas, sino que sustituyen habilidades mentales. “Una persona tiene que escoger si quiere ser sustituida por la tecnología o si quiere tener esa tecnología como su instrumento”, afirmó, asegurando que actualmente es inviable enseñar disciplinas como administración, ingeniería, derecho o periodismo al margen de la innovación técnica. “O utilizas la tecnología como complemento de tus habilidades, o alguien que sí sepa hacerlo, o las tecnologías mismas, te van a desplazar”.

Zúñiga respaldó esta postura y advirtió que los directivos de los sectores público, privado y de las organizaciones no gubernamentales que no midan el impacto real de estas herramientas se quedarán rezagados. Insistió, además, en un enfoque de complementariedad: el objetivo tecnológico no debe ser la reducción de personal, sino el aumento de sus capacidades.

Giulia De Sanctis, presidenta de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), coincidió en que la actualización permanente se ha transformado en un requisito obligatorio de gobernanza: “El líder actual tiene que estar al día, y el que va a ganar es el que esté más actualizado. Un líder que no domine la inteligencia artificial no puede ser líder. Así de sencillo”.

Al respecto, Trejos añadió un factor demográfico clave: dado que la expectativa de vida se ha prolongado y la vida laboral es cada vez más extensa, los conocimientos caducan mucho antes de que un profesional se retire. “Tenemos que aprender a seguir aprendiendo de manera continua a lo largo de toda la carrera”, sentenció.

Los expertos señalaron que la inteligencia artificial no sustituirá el liderazgo humano, pero sí está redefiniendo las capacidades que las organizaciones necesitan para competir. Por su parte, Roy Zúñiga destacó que el reto no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías, sino en desarrollar personas capaces de utilizarlas de manera efectiva para generar valor.

“El aprendizaje continuo se ha convertido en uno de los principales factores de competitividad para las personas y las organizaciones. La velocidad con la que evolucionan el conocimiento y la tecnología exige una actualización constante a lo largo de toda la trayectoria profesional”, afirmó.

El fin del líder ‘capataz’

Finalmente, las reflexiones del encuentro coincidieron en que los modelos tradicionales de gestión basados en la uniformidad y el control vertical están agotados. Trejos cuestionó con severidad la figura del líder entendido como un “capataz” enfocado únicamente en la obediencia. “El capataz quiere que todos se pongan en fila, que todos hagan lo mismo y que nadie tenga una idea”, contrastó, señalando que las organizaciones modernas dependen de la iniciativa y de lo que denominó una “creatividad rebelde”, origen de las grandes innovaciones.

Desde la perspectiva empresarial, De Sanctis concluyó que las corporaciones no operan aisladas de su entorno, por lo que el contexto panameño actual exige una evolución hacia la responsabilidad social activa. “Hoy día un liderazgo debe tomar en cuenta la diversidad, el ambiente y el ecosistema en el que se mueve. La empresa vive de una sociedad que tiene problemáticas que se deben atender; necesitamos un liderazgo nuevo, mucho más abierto y empático con su entorno”, concluyó.

Lo Nuevo