Del conflicto al acuerdo: cómo Trump e Irán pasaron de la guerra a una histórica negociación

  • 16/06/2026 00:00
La apertura de Ormuz, las disputas nucleares y el rechazo israelí marcan una nueva etapa de incertidumbre en Medio Oriente

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Lo que parecía una escalada militar capaz de incendiar Medio Oriente terminó transformándose, en apenas cuatro días, en uno de los movimientos diplomáticos más sorprendentes de los últimos años.

Entre el 12 y el 15 de junio, Estados Unidos e Irán pasaron de intercambiar amenazas y preparativos militares a anunciar un memorando de entendimiento que busca poner fin a meses de conflicto, reabrir el estratégico estrecho de Ormuz e iniciar negociaciones para un acuerdo más amplio sobre seguridad regional y el programa nuclear iraní.

Sin embargo, el entendimiento dista mucho de estar consolidado. A pesar de celebrarse el acuerdo, Israel reaccionó con bombardeos en el Líbano y expresó sus dudas sobre el futuro del programa nuclear iraní. Por otro lado, aún no se conocen públicamente todos los detalles del documento firmado por las partes.

El giro diplomático que sorprendió al mundo

El jueves 11 de junio se produjo uno de los primeros indicios claros de acercamiento.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que un acuerdo con Washington “nunca había estado tan cerca”, en una señal de optimismo poco habitual después de meses de enfrentamientos, sanciones y operaciones militares. Según funcionarios estadounidenses, la mayor parte de los asuntos sensibles ya había sido discutida y ambas delegaciones trabajaban en los detalles finales.

Un día después, el presidente Donald Trump afirmó que un acuerdo podría firmarse durante el fin de semana y confirmó que había suspendido nuevas operaciones militares para dar espacio a la negociación. Aunque desde Teherán insistían en que aún no existía un pacto definitivo, el proceso parecía avanzar con rapidez.

Durante el fin de semana continuaron los contactos diplomáticos y las discusiones sobre los elementos centrales del entendimiento: la reapertura del estrecho de Ormuz, la suspensión gradual de ciertas sanciones, el futuro de las reservas iraníes de uranio enriquecido y el inicio de conversaciones nucleares de largo alcance.

La firma del memorando

El lunes 15 de junio, durante la cumbre del G7 en Francia, Trump anunció que el memorando ya había sido firmado.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el documento cuenta con las firmas del propio Trump, del vicepresidente JD Vance y del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf. Una ceremonia formal está prevista para esta semana, mientras que el texto completo será divulgado posteriormente.

El acuerdo contempla la reapertura progresiva del estrecho de Ormuz, una vía marítima por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo. Trump aseguró que los barcos ya comenzaron a moverse y que continúan las labores para retirar minas y garantizar la seguridad de la navegación.

La noticia fue recibida con optimismo por los mercados internacionales. Los precios del petróleo retrocedieron y las bolsas reaccionaron positivamente ante la expectativa de una reducción de las tensiones en una de las regiones más sensibles para el suministro energético global.

Las preguntas que siguen sin respuesta

Pese al entusiasmo de Washington, numerosos aspectos permanecen sin aclarar.

Entre ellos destacan el destino del uranio enriquecido acumulado por Irán, los mecanismos de verificación internacional, el alcance del alivio de sanciones y la manera en que se supervisará el cumplimiento de los compromisos asumidos por ambas partes.

El memorando abrirá ahora un período aproximado de 60 días de negociaciones destinado a alcanzar un acuerdo definitivo. Durante ese tiempo, los negociadores deberán resolver los temas más delicados de la relación bilateral, incluida la cuestión nuclear que durante años ha sido el principal foco de tensión entre Washington y Teherán.

Israel rechaza bajar la guardia

Si existe un actor incómodo con el acuerdo, ese es Israel.

El primer ministro Benjamín Netanyahu defendió este lunes la guerra contra Irán y afirmó que la operación militar era necesaria para impedir que Teherán desarrollara capacidades nucleares. Además, dejó claro que Israel seguirá actuando contra cualquier amenaza que considere relevante para su seguridad nacional.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue incluso más lejos al asegurar que las tropas israelíes permanecerán en el sur de Líbano pese al alto el fuego impulsado por Estados Unidos e Irán. Según Katz, las fuerzas israelíes conservarán plena libertad de acción frente a Hezbollah y otras amenazas regionales.

Las críticas también han surgido dentro de Israel. Sectores de la oposición consideran que el acuerdo fortalece a Irán, otorga concesiones prematuras y deja sin resolver objetivos que el gobierno israelí consideraba fundamentales al inicio del conflicto.

Una paz todavía frágil

Aunque el memorando representa el avance diplomático más significativo entre Washington y Teherán en años, el acuerdo todavía enfrenta numerosos obstáculos.

La implementación de los compromisos, las diferencias entre las interpretaciones de ambas partes y la resistencia de actores regionales como Israel determinarán si el pacto logra consolidarse o si termina convirtiéndose en otro intento fallido de estabilizar Medio Oriente.

Por ahora, la guerra parece haber cedido espacio a la diplomacia. Pero la verdadera prueba comenzará cuando las negociaciones entren en su fase más compleja y las partes deban demostrar que están dispuestas a convertir las firmas en hechos.

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