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Por qué los latinos sienten hostilidad proveniente del Partido Republicano
- 08/03/2015 01:00
La locutora de Fox News, Megyn Kelly, y el representante Luis Gutiérrez, demócrata por Illinois, son una extraña pareja política.
Se juntaron recientemente, cuando Gutiérrez apareció como invitado en el programa de Kelly, ‘The Kelly File.’
Kelly es una conservadora lista y pragmática, aunque tiene estallidos de moderación. En una ocasión, reprendió a su colega de Fox News, Lou Dobbs, a raíz de sus ideas, de la época de Ward Cleaver, sobre las mujeres que son el sustento económico de la familia. En la noche de la elección de 2012, Kelly interrumpió a Karl Rove, colaborador de Fox News, cuando éste se negó a reconocer que la contienda se había terminado y Mitt Romney había perdido.
El estilo de Kelly parece basarse en la honestidad, una manera de hablar directa y el sentido común. Enloquece a los liberales, pero también escuché decir a la derecha que nos le resulta suficientemente conservadora. Es un buen lugar en el que estar.
Mientras tanto, Gutiérrez es un liberal impenitente que ha sido una de las voces más enérgicas en el Congreso en apoyo a la reforma migratoria. Pero a veces ha tenido dificultad en balancear el apoyo a los inmigrantes y la lealtad a su partido. Durante el primer período del presidente Obama, Gutiérrez fue arrestado dos veces fuera de la Casa Blanca en protesta contra las estrictas políticas de deportación del presidente.
Y sin embargo, durante su discurso en la Convención Nacional Demócrata de 2012, Gutiérrez retomó la línea partidaria y elogió a Obama por haber concedido, a los jóvenes indocumentados que fueron traídos al país de niños, una postergación temporaria de la deportación.
Durante su aparición en el programa de Kelly, donde se refirió al fallo del juez federal de distrito Andrew Hanen, que bloquea la implementación de una reciente serie de medidas ejecutivas adoptadas por Obama para demorar las deportaciones, Gutiérrez no se cubrió de gloria. Fue evasivo, combativo y no se expresó correctamente. Y esos fueron sus puntos positivos.
Días antes, el congresista esencialmente había echado la culpa del fallo de Hanen al Partido Republicano, diciendo a un grupo de seguidores que el fallo del juez era una indicación de lo ‘mezquino y xenofóbico’ que puede ser el Partido Republicano cuando se trata de la inmigración.
Kelly no aceptó nada de eso y preguntó a Gutiérrez qué quería decir. Pareció no comprender por qué Gutiérrez diría algo así, y el congresista no lo explicó adecuadamente.
Permítanme. Aunque pienso que Kelly se desempeñó mejor en ese intercambio, parece que podría beneficiarse de una clase sobre por qué muchos latinos piensan que los republicanos son hostiles a los inmigrantes especialmente a los que vienen de México y Latinoamérica.
Tres razones:
1. La historia. Desde que Benjamin Franklin clamó contra los inmigrantes alemanes en el siglo XVII, la narrativa preferida por muchos estadounidenses fue que los inmigrantes son inferiores.
Hoy en día, esa manera de pensar es a menudo avanzada por legisladores del Partido Republicano, en el ámbito local, estatal y federal, que comparan a los inmigrantes latinos con animales e insectos, incluyendo perros, cerdos, ganado y saltamontes.
Hace unos años, el representante estatal de Tennessee, Curry Todd, se alteró tanto por el hecho de que los trabajadores de sanidad no determinaran la ciudadanía de los bebés antes de tratarlos que se quejó de que los inmigrantes ilegales ‘pueden ir por ahí y multiplicarse como ratas.’
2. Ansiedad. Como se espera que los latinos representen más de un cuarto de la población para 2050, muchos estadounidenses están aterrados de los cambios demográficos. Véase: Arizona.
El Partido Republicano ha abierto sus puertas a ese electorado y ha utilizado el debate de la inmigración y cierto vocabulario codificado que promete fronteras seguras, para empezar a cortejarlo.
El ex representante Tom Tancredo, republicano por Colorado, que en su época fue uno de los nativistas más locuaces en el Congreso, comprendió el fenómeno. En 2006, Tancredo dijo de Miami: ‘Se convirtió en un país del Tercer Mundo. Hay que agarrarlo y llevarlo y mudarlo a otro lugar. Es imposible saber que uno está en los Estados Unidos de América. Sin duda, uno diría que está en un país del Tercer Mundo.’
Entre los que se sintieron agraviados estuvo el gobernador de Florida, Jeb Bush, probable candidato presidencial del Partido Republicano en 2016.
3. Habilitante. Quizás Edmund Burke estaba en lo cierto. Se dice que el filósofo y estadista irlandés del siglo XVIII conjeturó: ‘Todo lo que es necesario para el triunfo de la maldad es que los hombres buenos no hagan nada.’
Hay buenas personas en el Partido Republicano. Pero no ha habido un número suficiente con el estómago para enfrentarse a los locos y racistas en su medio. Fingen no oír lo que se dice en su bando. Se hacen los tontos. Cambian el tema. Y al hacerlo, una pequeña facción adquiere poder hasta el punto en que, de pronto, ya no es tan pequeña.
Eso es lo que Gutiérrez debería haber dicho a Kelly. Y eso es lo que más estadounidenses deben decir en voz alta a todo el que quiera escucharlos y especialmente a los que preferirían no hacerlo.
THE WASHINGTON POST