Mercosur y Japón inician negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica

A través de este tratado, las partes aspiran a expandir el acceso a los mercados de bienes agrícolas y no agrícolas, potenciar las inversiones recíprocas y estrechar la cooperación bilateral

En el marco de la 68ª Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur y Estados Asociados celebrada en Asunción, los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Japón oficializaron el inicio de las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica (AAE).

Este anuncio marca un acuerdo marcado por temas de democracia, derechos humanos y multilateralismo, así como en los profundos lazos económicos y culturales que unen a ambas regiones.

El lanzamiento de este proceso negociador es el resultado directo del Marco de Asociación Estratégica MERCOSUR-Japón, establecido el 20 de diciembre de 2025.

Como antesala a este paso definitivo, las delegaciones mantuvieron dos reuniones técnicas preparatorias durante el primer trimestre de 2026: la primera tuvo lugar el 27 de enero en Asunción, donde se abordaron temas de comercio e inversiones.

La segunda se desarrolló el 25 de marzo en Yaundé, Camerún, espacio en el cual se intercambió información sobre las sensibilidades y áreas de interés mutuo ante la complejidad del contexto internacional actual.

La futura zona de libre comercio conformará un mercado de dimensiones considerables, integrando a aproximadamente 400 millones de personas y consolidando un Producto Interno Bruto (PIB) combinado de $7 mil millones.

El peso de la relación comercial preexistente, dado que Japón ya se posiciona entre los diez principales socios del Mercosu, registrando un intercambio comercial que alcanzó los $13.700 millones en el año 2025.

A través de este tratado, las partes aspiran a expandir de manera equilibrada el acceso a los mercados de bienes agrícolas y no agrícolas, potenciar las inversiones recíprocas y estrechar la cooperación bilateral.

Asimismo, ante un panorama global inestable, ambas economías buscarán integrar de forma efectiva sus cadenas de valor en sectores estratégicos como la tecnología, la energía, los minerales críticos y los agronegocios, con la meta compartida de fortalecer la seguridad económica y alimentaria mutua bajo un orden internacional libre y justo basado en reglas claras.

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