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- 14/04/2026 00:00
El flujo comercial entre Italia y Panamá alcanzó los $180 millones, consolidando una trayectoria de crecimiento basada en sectores de alto valor agregado y la atracción de capitales de calidad. Así lo confirmó la ministra de Comercio e Industrias encargada, Astrid Ábrego, durante la Reunión de Área de las Cámaras de Comercio Italianas en el Exterior (CCIE) – América Latina 2026, celebrada esta semana en la capital panameña.
El encuentro posicionó a Panamá como el eje central del denominado “Sistema Italia”, una red global de internacionalización que supervisa un tejido empresarial de casi 6 millones de firmas activas, informó el MICI en un comunicado.
La relevancia de Panamá en este esquema se fundamenta en su capacidad como hub logístico y plataforma estratégica para el comercio internacional. Según Vittorio De Sanctis, presidente de la Cámara Ítalo-Panameña de Comercio, Industrias y Agricultura (CAMIP), el país es una “sede natural para encuentros económicos y empresariales de alto nivel”, destacando que la reciente aprobación de Panamá dentro de esta red global de 86 cámaras —ocurrida el 20 de enero— refuerza su papel en la toma de decisiones corporativas del bloque europeo en el continente.
A nivel regional, el impacto de las cámaras italianas es significativo: entre 5,000 y 6,000 empresas vinculadas son responsables de generar aproximadamente 300,000 empleos directos. En términos financieros, este bloque dinamiza flujos de inversión anuales de entre 500 y 600 millones de euros (entre $584 millones y $701 millones, respectivamente), destinados a la ejecución de nuevos proyectos y la expansión de operaciones existentes en América Latina. Según proyecciones de la organización, las sedes en esta región representan entre el 25% y el 30% de los socios globales de la red.
La cumbre, desarrollada del 9 al 11 de abril, contó con la presencia de la embajadora de Italia, Giuditta Giorgio, y delegaciones de Argentina y Guatemala. Bajo la supervisión del Ministerio de las Empresas y del Made in Italy (MIMIT), las sesiones de trabajo se centraron en fortalecer el sello “Made in Italy” como un estándar de innovación y sostenibilidad industrial.
La agenda técnica incluyó la coordinación de financiamiento y estrategias de internacionalización para que las empresas del sistema enfrenten con mayor competitividad los retos de los mercados emergentes en Centro y Suramérica.